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26/05/2023

VICTOR LUSTIG o EL CONDE VON LUSTIG


Has oído hablar en alguna ocasión del conde Von Lustig?. Pues si quieres pasar un buen rato leyendo el ingenio de los humanos te pasas por el Google y que te diga sobre Victor Lustig, que por supuesto nada tenía que ver con rangos de la nobleza, es alucinante.

Lustig, que vivió en el último tercio del 1800 y el primero del 1900 es, secillamente, el más grande y ocurrente estafador de la historia.

Entre sus estafas bien elaboradas que podrás conocer te puedes encontrar con la estafa que le hizo a un Banco en EEUU con unas falsificaciones de un par de bonos de 25.000 dolares cada uno que necesitaba convertir en dinero u obtener un importante crédito para las inversiones y comercios que le dijo al banquero que iba a hacer de inmediato con lo que el Banco le concedió el crédito que era la estafa que buscaba. Cuando el banquero tuvo claro que le había estafado no se atrevió a denunciarlo a cambio de que Lustig no hablara con la prensa y explicara lo fácil que había resultado engañar a esa entidad. Solía salir bien parado de sus estafas y habitualmente también conseguía un dinero extra a cambio de su silencio.

Otra muy llamativa, cómo te lo explicarías, fue la estafa a Al Capone, el mafioso número uno, al que le sacó 5.000 dólares de beneficio sin arriesgar nada.

Tuvo un tiempo en que se lo pasaba crucero tras crucero y en ellos hacía las estafas a los pasajeros que detenidamente había elegido.

Inventó una máquina de imprimir dinero y la vendía por 30.000 dólares, un precio ridículo para las auténticas fortunas que se podían imprimir. Para imprimir algo de forma tan perfecta la máquina necesitaba 6 horas entre impresión e impresión. Los primeros 3 billetes de 1000 dólares salieron perfectos (son los que él había puesto dentro de la máquina para estafar), luego sólo sacaba papeles en blanco, así es que cuando el comprador o compradores de la máquina se daban cuenta del engaño ya no había forma de localizarle.

Ahora bien, la mayor estafa que hizo, digna de un auténtico genio, fue la venta de la Torre Eiffel. La vendió una primera vez y al mes trató de volverla a vender pero esta vez salió mal y él despareció. Pero no te voy a contar cómo lo hizo, busca la información en Google como te he dicho y te deleitas con el ingenio humano.

Se calcula que fue detenido unas 45 veces pero se las arreglaba para salir sin cargos y con algún dinero extra por las "molestias" recibidas.

Una vida superinteresante. Falleció en prisión de una neumonía.

Si sacais alguna lección de su vida y de cómo supo aprovecharse de los demás llegareis a concluir conmigo que LA ESTAFA ES EL JUSTO PAGO A LA AVARICIA DEL ESTAFADO
, como siempre, sólo hay que hacer un plan para que sea creíble aquello que "quieres vender". Es aplicable a todos los campos de la sociedad humana, incluso a la política, cómo no.

Guillermo Piquer. Mayo 2023

04/05/2023

LOS CHICOS DE LA TIENDA

 


Hemos pasado por un gran azote epidémico como el que mi generación nunca había conocido. Esto ha causado grandes males a un gran número de familias, y como más importante, la desaparición de alguno o algunos de sus miembros familiares. Muy de lamentar, y no quiero entrar en si se podía haber evitado en parte, sí o no, porque ese sería el tema de otro momento. De lo que se trata en estas líneas es de hablar de cuántas horas de aburrimiento, de confinamiento, de no hacer nada encerrados dentro de casa y, por tanto, cuánto ha sufrido también la economía de la población, de cualquier población, se llame como se llame, pues aunque le diera al pueblo de este relato cualquiera de los nombres de una de las 8.131 poblaciones que hay en este país seguiría siendo lo mismo ya que todos ellos pasaron por lo mismo. A continuación de esa desgracia que dejó sin movimiento el dinero se hicieron y se siguen haciendo inventados esfuerzos por reactivar la economía, es decir por hacer que el dinero circule, que eso es la economía.
 
En el pequeño pueblo que refiero pasó y está pasando tres cuartos de lo mismo y sus gentes se las inventaron como se les ocurrió para mejor llevar la vida del día a día y cubrir sus necesidades pues todos han seguido teniendo necesidades y deseos personales, necesidad de vender, necesidad de comprar, ganar unos euros o gastar unos cuantos, porque, sí, gastar también es una necesidad.
 
Lo que a partir de aquí se diga y se lea tiene una parte que está basada en las auténticas publicaciones estadísticas referidas al comportamiento de las relaciones humanas durante el tiempo del confinamiento. Y es que me llamaron mucho la atención los resultados obtenidos del estudio estadístico del uso que se hizo de las llamadas redes sociales porque yo no había considerado la importancia y el poder que podían tener en las relaciones entre sexos, realizadas o bien de forma fortuita o puntual o bien de manera continuada, pues, si así se desea, pueden ser relaciones incluso íntimas, más o menos seguras, no comprometen a nada y acaban cuando apagas tu ordenador, tu tablet o tu smartphone. Las redes más abiertas, que cualquiera puede husmearte, se han usado para relacionarse con los demás y las que restringen el acceso a sólo tu y tu interlocutor/a se utilizaron y se siguen utilizando para el uso posterior ya a nivel privado, incluyendo en esta categoría también las videollamadas o los chats con video. Durante el confinamiento fueron usadas casi por igual por mujeres y hombres, aunque con un porcentaje ligeramente mayor por parte de las mujeres. Después del confinamiento ha descendido un poco el uso por parte de ellas mientras que por parte de ellos sigue siendo similar el porcentaje de uso. Estoy refiriéndome en los datos estadísticos a personas adultas y no a quienes están, por razón de edad, despertando a la vida. Pero no os escandalicéis, todos y todas sabéis que eso es algo que está ahí, que todos lo sabemos y que cualquiera puede utilizar. Ya se que es un tema tabú, pero no es tabú utilizar ese sistema sino hablar de ello, como muchos otros temas. Son conversaciones todavía consideradas tabú por parte importante de la población aunque ya hayan pasado más de dos mil años en nuestro calendario y cuando resulta que hace unos 200.000 años que existimos como seres evolucionados y desde entonces hemos de considerar que el comportamiento del hombre ha sido el propio del hombre y el de la mujer ha sido el propio de la mujer, es decir el propio del rol que la naturaleza ha asignado a cada uno de los sexos, no queramos escondernos detrás de falsas vallas porque hay secciones de nuestras vidas que parece que queramos que sigan siendo la vida secreta de las plantas o algo así cuando todos en su sano juicio saben como funciona la vida y cual es la causa de que cada uno de nosotros esté aquí.
 
 
Pero dejemos ya este tema de estadísticas y vamos a contar el pequeño relato que nos ocupa.
 
Llegó Mr Marshall al pueblo, que para simplificar y que sea más fácil de entender diremos que llegó un rico hombre al que no parecía haberle afectado esa situación de estrecheces. Pretendía pasar unos días en el pueblo para recopilar datos para un estudio que estaba haciendo. Preguntó en dónde podría establecer su base de trabajo para no tener necesidad de desplazarse excesivamente y le indicaron que en la zona céntrica había un pequeño hotel con restaurante. Allí se dirigió el hombre, habló con el dueño-director, le hizo saber el motivo de su visita y que sus cálculos eran que necesitaría ocupar 3 habitaciones por 3 semanas. Al hotelero se le abrieron los ojos como un amanecer. Le pidió presupuesto para esas 3 semanas de estancia, el otro hizo sus cálculos y para 3 habitaciones durante 3 semanas, sólo habitación, serían cerca de 5.000 euros más impuestos.
 
Pues calcúleme ud cuánto me subiría el dar de comer a todos los que seremos durante ese tiempo. Le hace los cálculos y le dice que aproximadamente, toda la manutención, podría ser de unos 10.000 euros.
 
El rico-hombre como no quería complicaciones que no fueran los de su cometido comentó que lo que iba a hacer era estudiar si las circunstancias que se daban en el pueblo en cuanto a la relación entre sus vecinos y el trato que recibían de sus autoridades serían adecuadas para su estudio. Mire, amigo hotelero, para que tenga reservada a partir de ya las habitaciones por si realmente me interesa le voy a anticipar el importe que ud me ha calculado, los 5.000 más los 10.000 euros, pero con la condición de que cuando yo vuelva, dentro de tres días, con el sí o con el no de que sigo adelante con mi proyecto en este lugar, en el supuesto de que sea que no ud me devolverá ese dinero puesto que no se habrá dado el caso de usarlo. El hotelero, por supuesto, y más aún dadas las circunstancias que se estaban viviendo, acepto de buena gana.
 
Nos ha caído una bendición del cielo. Nada más quedarse sólo coge una parte del dinero y aprovecha para ir a pagar al que le hacía el servicio de limpieza, tantos días sin pagarle, luego al carnicero, al de las verduras, a la empleada que dos veces por semana le asistía, a la gobernanta, a la camarera y liquidó con todos.
 
Cada uno y cada una de los que acababan de cobrar recordaron que tenían que aprovechar el cobro para ir a la tienda de ropa, en la que había separadamente sección de chicos y sección de chicas, y pagarles al chico y a la chica los favores personales que les habían hecho de diferentes formas durante ese difícil tiempo, unas a través de los aparatos electrónicos y otras en alguna de las habitaciones del hotel. Casualmente, o no tan casualmente, todos los que acababan de cobrar iban yendo a la misma tienda a pagar pues habían ido quedando con ellos, en su momento, que en cuanto volviese a correr el dinero les tenían que pagar los favores realizados. Así lo hicieron fueron llegando unos y después otros, unas y después otras. El chico guardó su smartphone para ir atendiendo a cada visita que llegaba pues parecía ser que hoy iba a ser día de cobro. Por su parte, en su correspondiente sección, la chica hizo lo mismo con su tablet. Cada uno se alegró mucho de recibirlos y percibir su cobro aunque a más de uno/a no lo habían conocido personalmente hasta ese momento.
 
Al siguiente día, con el dinero recogido, tanto la chica de la tienda como algo más tarde también el chico decidieron ir a pagar las habitaciones que habían estado usando del hotel y el gasto que habían ido haciendo que seguían adeudando.
 
El señor del hotel, feliz él, recibió los pagos de la chica, más tarde los del chico. Luego echando una ojeada se dio cuenta de que entre lo que allí le quedaba y lo que acababa de cobrar venía a quedarse con los mismos dineros que el rico-hombre le había entregado.
 
Transcurridos los tres días llegó el estudioso y le comunicó al hotelero que las pesquisas que había estado haciendo le llevaban a pensar que esa no era la población adecuada para su estudio por lo que lo haría en otro lugar. Dándole las gracias le pidió que le devolviese el dinero que le adelantó. El hotelero, ni corto ni perezoso, sacó de un estante del mostrador el dinero, que era la misma cantidad que recibió, se lo entregó y el rico-hombre ya se marchó.
 
 
Si te has leído bien el pequeño relato que te he contado habrás llegado a la misma conclusión que yo llegué: Nadie ha ganado un céntimo pero ahora ya todos en el pequeño pueblo están contentos, viven sin deudas y con esperanza en el mañana pues parece que se estén abriendo puertas.
 
Moraleja: SI QUIERES QUE TU CIUDAD ACABE CON LA CRISIS HAZ QUE EL DINERO RUEDE.

Guillermo Piquer. Mayo 2023

01/05/2023

LA CASADA INFIEL


Me hubiese gustado que fuese un poema mío, pero no, no lo es. La Casada Infiel es un precioso poema de aquellas cosas que se viven entre un hombre y una mujer y que de manera tan hermosa supo describir Federico García Lorca.


Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quite la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montando en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios. 

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Guillermo Piquer. Abril 2023