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31/01/2023

NUESTROS PRIMEROS MOTORIZADOS (1 de 2)



Estos fueron los pasados históricos de nuestros vehículos a motor actuales. A pesar de las dificultades que hay para conseguir información de muchos productos de nuestro heroico pasado industrial del motor, trataré de recopilar información sobre cuantas marcas pueda de las que vi en la concentración de clásicas de Cabanes a la que asistí.

 


El Biscúter.-

Las dificultades económicas de Europa después de la Segunda guerra mundial hicieron populares  coches diminutos en muchos países europeos. España tenía una situación aún más complicada pues el gobierno en el poder era rechazado por la mayoría de países al ser considerado como restos del fascismo, por lo que se nos tenía aislados. Las circunstancias de Europa hicieron que triunfara el concepto de micro-coche. Uno de los inventos franceses, a finales de 1940, fue un vehículo al que su diseñador llamó Bi-Scooter, cómo dos scooters o una con cuatro ruedas, pero no despertó ningún interés, aun a pesar de que el diseño era de Gabriel Voisin, diseñador de aviones y dueño de la fábrica de coches Voisin.

Nosotros que, debido a nuestro aislamiento, no teníamos posibilidad de copiar de nadie así como muy dificilmente disponer de materia prima, no teníamos producción de coches pero se consiguió que la firma francesa vendiese la patente del minicoche  a Autonacional S.A. de Barcelona, que en 1953 introdujo en el mercado español las primeras unidades de fabricación. Curiosamente al principio no tenía nombre formal, sólo como un “Serie 100”. Popularmente se le dio el nombre de zapatilla por su parecido con ellas. No tenía puertas, ventanas, arranque eléctrico, motor limpiaparabrisas, marcha atrás. Su motor un Hispano Villiers de un cilindro y 197 cc, dos tiempos, que desarrollaba 9 C.V. El arranque era con un tirador y la transmisión era solamente a la rueda delantera derecha. El curioso sistema de frenado actuaba sobre la transmisión y con cables a las ruedas traseras. La marcha atrás consistía en bajarse de él y a mano empujarlo a donde quisieras.

Para la fabricación del coche se estuvo usando el aluminio, pero cuando nació Seat el estado le cortó el suministro de ese material a Autonacional teniendo que ingeniárselas para fabricarlos con acero (acero que se obtenía desplegando los bidones de aceite del Plan Marshall).

 A comienzos de la década de los 60 desapareció la fábrica y el coche. A lo largo de esos más o menos 10 años sufrió diferentes transformaciones pero aquel ingenio que era de los pocos vehículos que circulaban por las carreteras españolas sucumbió. Casi todos acabaron siendo desguazados quedando algunos como muestra de una época. Aún así, no son vehículos que hayan alcanzado un precio interesante como históricos.

 

Villof.-

Las Villof fueron motocicletas prácticas que empezaron a ser conocidas. Después del ciclomotor de 96 cc se fabricó una motocicleta de 125 cc. Se vendieron en Valencia, Castellón y Alicante y eran fabricadas por la Empresa de Vicente Llorens Ferrer. Estamos hablando de la década de 1950. Se pasaron muchas vicisitudes para ir mejorando el vehículo pasándose del ciclomotor al vehículo de dos marchas y posteriormente el de tres marchas, con suspensión trasera, que se fabricó cuando la Empresa firmó un acuerdo con otra empresa (desconocida) que se encargaría de vender el producto en el territorio nacional y en el extranjero. En 1961 la empresa dejó de fabricar y se dedicó a montar unas cuantas unidades más con el stock de piezas que le había quedado. Fabricó recambios hasta que en el año 1965 se dio por acabada la marca.

Debo de tener guardada en alguna parte una fotografía que me pasó un primo mío, q.e.p.d., que tuvo una Villof, la imagen pertenecía al año 1960 y se corresponde a un viaje que “el muy atrevido y aventurero” viajó desde Nules a Villahermosa del Río, 72 km de carretera, que si no era de tierra poco le faltaba, y en la que no circulaba ni un sólo automóvil, no los había. Cuenta que cuando llegó al pueblo salieron a ver “al motorista” todos los niños y jóvenes del pueblo y que, luego, cuando se hizo más tarde se fue con los jóvenes a hacer serenata a las chicas del pueblo, que era lo que se llevaba en aquella España costumbrista que vivimos y que dio paso a ésta.

 

 

Alcyon.- (Apenas existe información sobre la marca)

Fundada en 1902 por Edmon Gentil, en Neuilly, cerca de Paris. Nació dedicada a la fabricación de ligeras, a la vez que robustas, bicicletas y motocicletas, pero en 1906 se interesó por la fabricación de automóviles con ambiciones deportivas.

Acabada la Primera Guerra Mundial, las dificultades económicas la llevaron a abandonar la fabricación de coches y volver a la de motos.

En 1.928 la fábrica Alcyon concluyó todas sus actividades. 

 

 

Sanglas.-

Sanglas, desde sus comienzos hizo todos los esfuerzos para fabricar motocicletas tecnológicamente avanzadas y robustas. Los hermanos Sanglas diseñaban sus prototipos al mismo tiempo que analizaban virtudes y aspectos mejorables sobre otros productos de la época.

Su historia comienza en 1942, tres años después de finalizar la Guerra Civil. A pesar de la escasez, el ingenio de los hermanos Sanglas, estudiantes de ingeniería, de Barcelona, y el apoyo financiero de su padre, industrial textil, fue suficiente para que surgiera una industria nacional de motocicletas. Las primeras entregas fueron en el año 1947, alcanzando en diciembre de 1948 las 200 unidades con una plantilla de 100 operarios y una planta de producción de 12.000 m2 en donde se fabricaban todas las partes de sus motos.

La primera moto fue de 347,75 cc y 14,4 CV a 4.800 rpm y en octubre de 1952 se lanzó la primera de 500 cc con un cuadro renovado y diversas mejoras como amortiguadores hidráulicos. Con estos motores de alta potencia, un silenciador nuevo y eficaz, frenos centrales de aluminio, etc., se vendieron muy bien 500 unidades en 1958, hasta que pronto apareció un vehículo, el Seat 600, que se vendía a casi el mismo precio que las Sanglas. Estan se vendían a 56.500 ptas de la época mientras que el 600 lo hacía a 60.000. La solución que se buscó fue la de quedarse con sólo 50 trabajadores, pasarse a una nueva planta de producción en L’Hospitalet, y comprar las piezas que fabricaban los que hasta entonces habían sido sus operarios ahora convertidos en autónomos. Hacia finales de la década de los 50, cuando comenzó la fiebre de las cuatro ruedas se vieron forzados a fabricar una moto de menos cilindrada, la “Cromática” de 295 cc, con 13 CV a 6.000 rpm, llamada cromática porque se fabricaba en cuatro colores (azul, salmón, verde y negro) y con un precio de 37.260 pts, pero no se consiguió aumentar las ventas. En 1.960 sólo se matricularon 247 unidades.

En enero del 67 se presentó una de 500 cc que se abandonó enseguida por falta de demanda pues la intención al hacerla había sido que fuera para uso del ejército, pero el gobierno no se interesó.

Siguió Sanglas con sus muchas tentativas de permanecer en el mercado pero se vieron ya afectados por los intereses comerciales de otros países y de la Banca. Aquí llegó Yamaha, que tendría la posibilidad de vender en España sin trabas y se hizo con esta fábrica. Los Bancos que intevinieron en la compra fueron Banesto, Banco de Madrid, Banco Garrigue Nogués y Banca Catalana que aportaron el 50% del capital que se sumó al otro 50% de Yamaha (que con sucesivas aportaciones para ampliaciones de capital le convirtieron en el socio mayoritario). A partir de aquí Yamaha inundó el territorio nacional de sus motos. Y este fue el fin de una Empresa tan luchadora y ejemplar como la formada por la familia Sanglas.


Guillermo Piquer. 2011.