ATENCION NAVEGANTES ELECTRÓNICOS
ATENCION NAVEGANTES ELECTRÓNICOS
Guillermo Piquer F. Diciembre 2023
Guillermo Piquer. 5 septiembre 2021
Estaba releyendo esto que escribí con motivo de que se quisieron celebrar las fiestas falleras fuera de tiempo, debido a la pandemia del coronavirus, y al fijarme en la fecha del escrito y en las vivencias del momento caigo en la cuenta, una vez más, de lo veloz que pasa el tiempo. Y ello me ha traído a la memoria, además de lo dicho, la mala época que estuvimos viviendo, como iban cayendo, como iban muriendo muchas personas una tras otra, diariamente se iba gente conocida, en su mayoría gentes adultas. La verdad es que no se ni podría definirme sobre qué pienso de aquello, de aquella supuesta infección que se fue extendiendo país tras país a una velocidad increíble hasta llenar todo el ámbito de la Tierra. Fue todo un experimento con una duración limitada en el tiempo?. Dicen los investigadores expertos, que no los hay ni los hubo, que si nació en China, vete a saber. De pronto, y en muy corto espacio de tiempo, aparecen una vacunas, más bien parecía algo experimental, que empiezan a aplicárseles a las gentes que necesitábamos sentirnos a salvo de aquella amenaza. No se si con la supuesta efectividad de aquella medida o que la virulencia de la infección estaba programada y empezaba a decaer fue el tiempo pasando, se fue convirtiendo en algo menos escandalosamente siniestro y poco a poco desapareciendo de la vida de las gentes como una lotería fatal. Fue todo esto en el año 2021 y parte de 2022. Afectaba al aparato respiratorio causando la muerte especialmente, que no exclusivamente, de personas adultas más bien mayores, aunque no había una edad que hiciese de divisoria verdad es que parecía atacar más a personas de pasados los 50, algo así. Fue una especie de criba de prueba para eliminar gastos de los Estados, algo así como un ensayo sobre lo que se podría hacer. Algunos gobiernos aprovecharon la situación y pretendieron que los habitantes adquirieran confianza en ellos haciendo creer falsamente que tenían dominada la situación con comités de expertos que posteriormente confesaron que ni existieron siquiera. Bien, vamos a convenir que hubo un grave problema pero nadie sabe realmente qué fue, sólo sus efectos resultantes, ni saben porqué vino, cómo nació así de pronto sin más, ni tampoco porqué desapareció.
Pero todo esto que cuento es porque me ha venido a la mente que fue en aquellas fechas cuando estuve en conversación telefónica con una amiga, las personas no podíamos vernos, ni visitarnos, ni quedar para un café, lo teníamos prohibido, teníamos prohibido por Real Decreto salir de casa, estábamos confinados, todos éramos asesinos en potencia por tanto mejor que las personas no llegáramos a reunirnos, decía que con aquella apreciada amiga estuve de charla, una larga y tendida charla, de casi una hora, repasando esta historia veo que fueron 46 minutos, en los que hablamos de todo, de mucho, y cómo no de la pandemia que se estaba viviendo. Ya habían nacido las llamadas vacunas y también sobre eso hablamos. Me preguntó sobre qué pensaba de ellas, sobre un experimento que se decía que se hacía en el que, me contaba, que te ponías algo metálico, por ejemplo una llave, encima del sitio en donde te habían inoculado la vacuna y se quedaba pegada como si se tratase de un imán que atraía a la llave. Le dije que no había hecho tal experimento pero que no sabía hasta que punto podía ser cierto, me aseguró que sí, que se lo habían confirmado personas que lo habían hecho, pero que ella no lo podría hacer porque era totalmente contraria a ponerse la vacuna pues no se sabía qué contenía. Le comentaba yo, confiado de mi, que según podía leer o informarme de alguna manera era que había personas que según se decía se habían escapado de la gravedad de la infección gracias a que habían sido vacunadas. No te lo creas, es todo propaganda, si no ha sido ni probada ni experimentada,no ha habido tiempo para ello. Le pregunté si ella estaba dispuesta a ponérsela y una vez más me dijo que no, que ni hablar de ello porque no se creía nada.
A los treinta y pocos días me llega la noticia que mi citada amiga había contraído la infección, es hospitalizada, cuidados intensivos, y un par de días después había fallecido.
Algo más de un mes separó nuestra conversación telefónica y su fallecimiento. Fue aquella una charla, que pensé después recordando todo lo hablado, de despedida?. Quizá lo fue, la vida actúa en ocasiones de esa forma tan inesperada e increíble para nuestra lógica.
Es un suceso más de los acaecidos a lo largo de mi vida. Francamente me afectó, me impactó y me hizo pensar en que nunca sabemos si actuamos de la forma correcta puesto que no podemos proceder de una forma y de la contraria a un tiempo para poder juzgar cuáles son los resultados más oportunos.
Guillermo Piquer. 25 octubre 2023
Me encontraba yo esta mañana haciendo la cola para comprar la longaniza de Sant Nicolau, patrón de los marineros, de los niños y de los alumnos, porque soy de los que piensan que las tradiciones hay que mantenerlas y si hay que cantarlas se cantan, porque las cancioncillas populares venidas por la vía de la tradición, vete tu a saber dónde nacidas y crecidas aunque desde luego no con insana intención, y si la circunstancia actual de nuestra ciudad ha cambiado respecto a años atrás pues no vamos a estar cambiando nuestras tradiciones según quien venga, tampoco los que llegan cambian las suyas por nosotros.
Es curioso observar que en esta nuestra tierra, al menos en esta pequeña parcelita nuestra, si una persona de otro hablar te pregunta te sientes “como obligado” a satisfacerle en la lengua suya, aunque sea usando cuatro infinitivos que conoces… También hay quien en esta época de ciencia divulgada se sabe todos los idiomas y puede responder utilizando la tecnología digital, es decir señalando con el dedo los objetos referidos en la cuestión y vocalizando mucho en nuestro idioma para que el extraño lo pueda entender mejor. A veces me parto de la risa, otras veces me da tristeza porque quien tiene que solucionarse éso es el llegado y no nosotros, aunque es seguro que ya lo sabía de antes de salir de su lugar de origen… y creo que de hecho lo saben, pero quizá forma parte de la diversión con los españoles ver cómo, sin saber ni una palabra, tratan de hacerse entender. Pues no es así, está bien tratar de ayudar… pero no está bien entrar en lo ridículo. Cuando yo he preguntado algo en mi lengua me han respondido, si me han entendido, en la suya y si ven que no lo entiendo me lo repiten con otras palabras y si ven que sigo sin entenderlo han pedido excusas en su idioma y con una sonrisa, eso sí, me han dejado con mis dudas.
Todo esto venía a que si hay que “menjar llonganissa ja que menjar-la”. Hace unos años quise recuperar fotográficamente la tradición escolar del día de Sant Nicolau en que, acompañados de nuestros maestros y de nuestras flamantes espadas de madera, hechas para la ocasión por algún carpintero amigo de la familia las mejores y con medios caseros las demás, hacíamos excursiones, a pie claro, al puerto, a la playa, al rio Mijares, a la bota, y sitios así, y allí, entre batalla y batalla, nos comíamos el bocadillo de llonganissa, de la especial del día, enorme, que nuestras madres tan amorosamente nos habían preparado con la ilusión de que no se perdiese la tradición, y me encontré con un grupito escolar que había hecho lo dicho. Me acerqué y pedí permiso a los maestros y maestras que les acompañaban para saber si habría inconveniente en que tomase unas imágenes de “la excursió de Sant Nicolau”. Tras celebrar un, más o menos, cónclave entre ellos y tras preguntarme cual era la finalidad, me expresaron sus dudas pues en dicho grupo de infantes los había de diversas procedencias y que, por experiencia, no a todas sus familias les podía parecer bien, porque hoy por mucho menos que eso te montan cualquier complicación. Ante tal situación opté por facilitarles las cosas y batirme en retirada sin tomar fotos. Respetable pero cómo ha cambiado nuestro país, ni para bien ni para mal, no entro en eso, sólo que cuánto ha cambiado.
Y a qué venía esto? Ah sí. Resulta que mientras estaba haciendo la cola me fijé en una morcilla de cebolla que no tenía aspecto de tal, su tamaño, el de una persona de mediano tamaño, estaba allí en la cola y que por su extremo frontal superior se asomaba a todas luces una cara. Me quedé mirando, me faltaba que me saltase en la memoria la ficha de esa cara, mediática, conocida, y finalmente caí en la cuenta y me acerqué a él. No, por favor, no me delates, estoy de incognito haciendo un encargo para la realeza, todos los años comen vuestras “llonganisas”. Ahhhh, está en todas partes el Pequeño Nicolás, que por cierto date por felicitado en el día de hoy.
Guillermo Piquer. Diciembre 2020
Mala es la ansiedad, mala es la depresión, son mundos irreales que sólo viven en la mente de quien las está sufriendo que a su vez está manteniendo el terreno abonado para que en ella sigan teniendo una cuna donde mecerse. En la realidad no existen pero existen, podemos decir que están ahí, flotando por el aire para ver que mente pillan que en momentos esté debilitada y aferrarse a ella. Si uno detecta que esa es la situación, que esas negativas circunstancias se han apoderado, o lo están haciendo, de su mente tiene que multiplicar su fortaleza por cuantas veces sea necesario para echarlas fuera y cerrarles la puerta. Se resume todo esto en que la persona afectada es la única que puede hacer por liberarse de ello. La medicina puede ayudar, quizá, pero es peligrosa porque te mantiene más relajado... pero eso no lo considero bueno porque lo bueno es presentarle batalla a las afecciones para que tengan claro que han de dejarme libre. A mi entender, y experiencia, hay que utilizar las aficiones, sobre todo las que hacen intervenir a la persona físicamente en estado desafiante. Estoy básicamente hablando de deporte, esforzándose en un deporte que a uno le guste o que haga que le guste y convertirlo en un reto a conseguir practicándolo todos los días, en los que uno se ha de marcar un horario a cumplir a rajatabla, sin excusas. Voy a hacer, por ejemplo, bicicleta y me impongo como reto subir yo sólo al Desierto de las Palmas (si es un sitio apartado conviene otra persona en coche que a distancia pueda controlar que todo va bien pero no para facilitarle las cosas), y eso es lo que hay que conseguir, tengo que llegar hasta arriba, en un día, en dos, en tres, en los que hagan falta, iré tentando. No, bicicleta no, pues Padel, por ejemplo, practicar ese deporte y actuar como un campeón que se puede subir hasta por las paredes para devolver un tiro. Cuando estés con la bici o con el Padel estás apartado de lo que te preocupa pero es fijo que el día que consigas llegar hasta arriba del Desierto observarás que ya hace días que dejaste atrás tus pensamientos negativos. En definitiva se trata de poner tus esfuerzos físicos al máximo. Cierto es que la mente gobierna el cuerpo pero también lo es que tu cuerpo puede gobernar todo tu barco.
Por otra parte analiza, sin necesidad de que profundices, qué es lo que te ha originado el problema, si eres una persona en plena juventud entran muchos factores y es más complicado pero si se trata de personas adultas sin problemas, normalmente, habrá que buscar en el ámbito familiar y si es el camino, lo más común es que nuestros hijos se han hecho mayores, cómo que mayores? adultos, son adultos totalmente y de la misma forma en que llegó un momento en que tu mismo/a deseaste formar una vida por ti mismo/a, una familia, a tu gusto e ideas, también ellos llegaron ya a ese estado y tienes que dejarles volar, pretender retenerlos es puro egoísmo, todos los seres vivos que conocemos de la Naturaleza es eso lo que hacen, prepararlos para que puedan desarrollar su propia vida y a continuación romper la dependencia y que formen su propia vida a su parecer, sin ingerencias, sabiendo además que esto va a hacer que pierdan aquella unión que existía de dependencia, ya no existe, ya no ha de existir, si existe es un mal síntoma, es una forma de ser infeliz quien los pretende retener y afectar negativamente a ese adulto que se está tratando de retener como si no le correspondiera tener una vida suya, propia,en la que no debemos ni podemos influir, ellos son, y así ha de ser, los responsables únicos de sus actuaciones en la vida.
Perdonen ustedes mi atrevimiento al escribir este texto que más parece de consejos que otra cosa, pero bien les tengo que decir que sólo es producto de los muchos años que llevo andando por este mundo y que por lo tanto he vivido y he visto multitud de situaciones en los que en muchas de ellas me he visto inmerso y mi forma de actuar siempre ha sido la misma, que mi voluntad es más poderosa que todo lo demás. Recuerdo que en una ocasión tuve palabras con un médico especialista de una situación porque a mi entender no me estaba solucionando mi problema sino que más bien le estaba dando largas dejando que la situación de la que me tenía que despojar se fuese arraigando para tenerme bajo su influencia cuánto él quisiera. Ese día fue el último que acudí a su visita, porque acudí a mi “VOLUNTAD” y zanjé el problema en días siguiendo la línea de lo que os he contado.
Si esto ayuda a alguien me alegraré pero que todos tengan claro que si quieres no son problema puesto que tu voluntad, la de verdad, sin engaños, la que te has volcado en ella para conseguir tus fines como siempre hiciste, puede más que cualquiera de ellas, con total seguridad, no lo dudes en absoluto.
Guillermo Piquer. Septiembre 2023
Cuántas veces necesité un abrazo!!!
Me ves muy segura de mi misma, quiero que todos me vean así, con esa seguridad porque no quiero que vean lo frágil que puedo llegar a ser, no entra en mis conceptos de relación social. Tengo momentos en que soy muy fuerte, me siento muy fuerte, creo que nada puede doblegarme pero en otros, de pronto, me siento si no derrotada sí con necesidad de un apretón, o de cariño, pero no quiero manifestarlo ni pedirlo porque enseñará mi flaqueza, lo que creo mi flaqueza, otras veces trato de esconder lo muy cariñosa que soy, sí en mi interior está eso, soy muy cariñosa y llena de romanticismo, pero no quiero manifestarlo, sería una debilidad, otras veces quisiera pedirte que me apoyes con un abrazo protector, otras veces con un beso, pero no quiero hacerlo, esa es mi postura, la de no querer hacerlo, yo soy muy entera, muy fuerte, muy segura y no hay nada que me pueda doblegar.
Se que tu estás a mi lado, me apoyas siempre, se que tu, conociéndome, llegaste a saber todo eso de mi sin sobre ello mediar palabra y eso me da miedo, me da miedo que en algún momento claudique y te diga que me gustaría recibir un gran abrazo tuyo, o a lo mejor un beso, y eso sería flaquear en mi carácter. Se que todo eso lo sabes, tu me has contado lo que siento, tu me has hecho saber que todo eso que cuento no son flaquezas mías sino signos de ser una gran persona con gran amor propio y con mucha humanidad. Estás pendiente siempre de mi, de mis cosas, de si sonrío, de si no sonrío, de si me ves feliz y contenta, que si me encuentras triste, de si está a punto de caerme una lagrimilla y en todo momento me dices eh, eh, muchachita, qué te ocurre, te respondo con trémula voz que las cosas a veces no son como parecen ser, que no todo es felicidad en mi vida.
Cuéntamelo, cuéntame lo que te ocurre y descansa, quieres desahogarte con unas lagrimitas hazlo, aquí tienes mi hombro para darte apoyo, sabes que siempre estoy ahí contigo. No, te digo, gracias pero no, vete, no quiero tenerte delante en momentos así, ahora déjame con mis pensamientos. Haré lo que me pides pero al menos antes cuéntame qué te está pasando, me dices, no, ahora no, porque aunque ahora te lo contase no se si lo entenderías, un día te lo contaré, mientras tanto no le des las vueltas que se que le darás, te lo contaré cuando estaré en condiciones de hacerlo y lo comprenderás.
Para evitar enseñarte más a fondo mi alma que ya tanto conoces buscaré de crear una ligera separación que te aparte de mi porque estás entrando muy adentro en el conocimiento de mi alma y es algo que no puedo permitir, no puedes saber de mis flaquezas y debilidades aunque tu me dices que también ellas forman parte de mi personalidad que tanto adoras.
Pero la verdad es que estoy necesitando un gran abrazo que me libere de mis miedos, en el que me sienta arropada y segura, un beso en el que sienta el cariño de quien yo se que de verdad me quiere con todo su ser y quiere que todo en mi vida sea felicidad, pero no, no lo puedo manifestar al exterior porque soy muy firme, muy fuerte y muy segura de mi misma aunque, de verdad, esté necesitando imperiosamente ese gran abrazo que me confirme mi fortaleza.
Cuánto estoy necesitando un abrazo!!!
Guillermo Piquer. Julio 2023
Has oído hablar en alguna ocasión del conde Von Lustig?. Pues si quieres pasar un buen rato leyendo el ingenio de los humanos te pasas por el Google y que te diga sobre Victor Lustig, que por supuesto nada tenía que ver con rangos de la nobleza, es alucinante.
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quite la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montando en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
Guillermo Piquer. Abril 2023