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31/01/2023

NUESTROS PRIMEROS MOTORIZADOS (1 de 2)



Estos fueron los pasados históricos de nuestros vehículos a motor actuales. A pesar de las dificultades que hay para conseguir información de muchos productos de nuestro heroico pasado industrial del motor, trataré de recopilar información sobre cuantas marcas pueda de las que vi en la concentración de clásicas de Cabanes a la que asistí.

 


El Biscúter.-

Las dificultades económicas de Europa después de la Segunda guerra mundial hicieron populares  coches diminutos en muchos países europeos. España tenía una situación aún más complicada pues el gobierno en el poder era rechazado por la mayoría de países al ser considerado como restos del fascismo, por lo que se nos tenía aislados. Las circunstancias de Europa hicieron que triunfara el concepto de micro-coche. Uno de los inventos franceses, a finales de 1940, fue un vehículo al que su diseñador llamó Bi-Scooter, cómo dos scooters o una con cuatro ruedas, pero no despertó ningún interés, aun a pesar de que el diseño era de Gabriel Voisin, diseñador de aviones y dueño de la fábrica de coches Voisin.

Nosotros que, debido a nuestro aislamiento, no teníamos posibilidad de copiar de nadie así como muy dificilmente disponer de materia prima, no teníamos producción de coches pero se consiguió que la firma francesa vendiese la patente del minicoche  a Autonacional S.A. de Barcelona, que en 1953 introdujo en el mercado español las primeras unidades de fabricación. Curiosamente al principio no tenía nombre formal, sólo como un “Serie 100”. Popularmente se le dio el nombre de zapatilla por su parecido con ellas. No tenía puertas, ventanas, arranque eléctrico, motor limpiaparabrisas, marcha atrás. Su motor un Hispano Villiers de un cilindro y 197 cc, dos tiempos, que desarrollaba 9 C.V. El arranque era con un tirador y la transmisión era solamente a la rueda delantera derecha. El curioso sistema de frenado actuaba sobre la transmisión y con cables a las ruedas traseras. La marcha atrás consistía en bajarse de él y a mano empujarlo a donde quisieras.

Para la fabricación del coche se estuvo usando el aluminio, pero cuando nació Seat el estado le cortó el suministro de ese material a Autonacional teniendo que ingeniárselas para fabricarlos con acero (acero que se obtenía desplegando los bidones de aceite del Plan Marshall).

 A comienzos de la década de los 60 desapareció la fábrica y el coche. A lo largo de esos más o menos 10 años sufrió diferentes transformaciones pero aquel ingenio que era de los pocos vehículos que circulaban por las carreteras españolas sucumbió. Casi todos acabaron siendo desguazados quedando algunos como muestra de una época. Aún así, no son vehículos que hayan alcanzado un precio interesante como históricos.

 

Villof.-

Las Villof fueron motocicletas prácticas que empezaron a ser conocidas. Después del ciclomotor de 96 cc se fabricó una motocicleta de 125 cc. Se vendieron en Valencia, Castellón y Alicante y eran fabricadas por la Empresa de Vicente Llorens Ferrer. Estamos hablando de la década de 1950. Se pasaron muchas vicisitudes para ir mejorando el vehículo pasándose del ciclomotor al vehículo de dos marchas y posteriormente el de tres marchas, con suspensión trasera, que se fabricó cuando la Empresa firmó un acuerdo con otra empresa (desconocida) que se encargaría de vender el producto en el territorio nacional y en el extranjero. En 1961 la empresa dejó de fabricar y se dedicó a montar unas cuantas unidades más con el stock de piezas que le había quedado. Fabricó recambios hasta que en el año 1965 se dio por acabada la marca.

Debo de tener guardada en alguna parte una fotografía que me pasó un primo mío, q.e.p.d., que tuvo una Villof, la imagen pertenecía al año 1960 y se corresponde a un viaje que “el muy atrevido y aventurero” viajó desde Nules a Villahermosa del Río, 72 km de carretera, que si no era de tierra poco le faltaba, y en la que no circulaba ni un sólo automóvil, no los había. Cuenta que cuando llegó al pueblo salieron a ver “al motorista” todos los niños y jóvenes del pueblo y que, luego, cuando se hizo más tarde se fue con los jóvenes a hacer serenata a las chicas del pueblo, que era lo que se llevaba en aquella España costumbrista que vivimos y que dio paso a ésta.

 

 

Alcyon.- (Apenas existe información sobre la marca)

Fundada en 1902 por Edmon Gentil, en Neuilly, cerca de Paris. Nació dedicada a la fabricación de ligeras, a la vez que robustas, bicicletas y motocicletas, pero en 1906 se interesó por la fabricación de automóviles con ambiciones deportivas.

Acabada la Primera Guerra Mundial, las dificultades económicas la llevaron a abandonar la fabricación de coches y volver a la de motos.

En 1.928 la fábrica Alcyon concluyó todas sus actividades. 

 

 

Sanglas.-

Sanglas, desde sus comienzos hizo todos los esfuerzos para fabricar motocicletas tecnológicamente avanzadas y robustas. Los hermanos Sanglas diseñaban sus prototipos al mismo tiempo que analizaban virtudes y aspectos mejorables sobre otros productos de la época.

Su historia comienza en 1942, tres años después de finalizar la Guerra Civil. A pesar de la escasez, el ingenio de los hermanos Sanglas, estudiantes de ingeniería, de Barcelona, y el apoyo financiero de su padre, industrial textil, fue suficiente para que surgiera una industria nacional de motocicletas. Las primeras entregas fueron en el año 1947, alcanzando en diciembre de 1948 las 200 unidades con una plantilla de 100 operarios y una planta de producción de 12.000 m2 en donde se fabricaban todas las partes de sus motos.

La primera moto fue de 347,75 cc y 14,4 CV a 4.800 rpm y en octubre de 1952 se lanzó la primera de 500 cc con un cuadro renovado y diversas mejoras como amortiguadores hidráulicos. Con estos motores de alta potencia, un silenciador nuevo y eficaz, frenos centrales de aluminio, etc., se vendieron muy bien 500 unidades en 1958, hasta que pronto apareció un vehículo, el Seat 600, que se vendía a casi el mismo precio que las Sanglas. Estan se vendían a 56.500 ptas de la época mientras que el 600 lo hacía a 60.000. La solución que se buscó fue la de quedarse con sólo 50 trabajadores, pasarse a una nueva planta de producción en L’Hospitalet, y comprar las piezas que fabricaban los que hasta entonces habían sido sus operarios ahora convertidos en autónomos. Hacia finales de la década de los 50, cuando comenzó la fiebre de las cuatro ruedas se vieron forzados a fabricar una moto de menos cilindrada, la “Cromática” de 295 cc, con 13 CV a 6.000 rpm, llamada cromática porque se fabricaba en cuatro colores (azul, salmón, verde y negro) y con un precio de 37.260 pts, pero no se consiguió aumentar las ventas. En 1.960 sólo se matricularon 247 unidades.

En enero del 67 se presentó una de 500 cc que se abandonó enseguida por falta de demanda pues la intención al hacerla había sido que fuera para uso del ejército, pero el gobierno no se interesó.

Siguió Sanglas con sus muchas tentativas de permanecer en el mercado pero se vieron ya afectados por los intereses comerciales de otros países y de la Banca. Aquí llegó Yamaha, que tendría la posibilidad de vender en España sin trabas y se hizo con esta fábrica. Los Bancos que intevinieron en la compra fueron Banesto, Banco de Madrid, Banco Garrigue Nogués y Banca Catalana que aportaron el 50% del capital que se sumó al otro 50% de Yamaha (que con sucesivas aportaciones para ampliaciones de capital le convirtieron en el socio mayoritario). A partir de aquí Yamaha inundó el territorio nacional de sus motos. Y este fue el fin de una Empresa tan luchadora y ejemplar como la formada por la familia Sanglas.


Guillermo Piquer. 2011.


29/01/2023

UNA INESPERADA LOVE STORY (4 de 4)

 


Estimado lector: Este es un relato imaginario de amor en el que cualquier parecido con alguna vida real será pura casualidad.


Éramos felices, y yo mucho, lo digo con total convicción y verdad, aunque como mujer ella nunca me lo confesó. Lo más cercano que me dijo fue -“No me cabe duda de que si nuestros caminos se hubiesen alineado, hubiese sido una PRINCESA de por vida”. -”Cariño, es lo más bonito que me podías haber dicho nunca jamás!!!. Es totalmente cierto que lo hubieses sido pues en mi prioridad más absoluta figuraría tu felicidad, lo que ahora ves en mi sólo es una muestra de lo que por ti haría y viviría”. Y bien que lo presentía pues así hubiese sido, desde el primer día hasta el último de nuestra existencia.


Pero lamentablemente, como un cuento más de una dulce Cenicienta, el tiempo transcurría y se acababa, y ella, como la inteligente y decidida mujer que era, más sensata siempre, comenzó a ponerle puertas al campo, al nuestro y a las cosas nuestras, pues en realidad aunque todo debería de haber estado ocurriendo como en una Vida2 se estaban comenzando a mezclar demasiado las cosas con la Vida1 y ambos mundos habían comenzado a tener algunos momentos de coincidencia, de peligro, que no hubiéramos querido que llegaran porque ambos sabíamos que nunca nos hubieran llevado a ninguna parte y que podrían haber destruido todo aquello que con tanto esfuerzo habíamos estado haciendo crecer en nuestras vidas.

 

Fue mi diosa, mujer de férreas decisiones, creando silencios, ausencias, que aumentaban en frecuencia con el paso de los días, entendí que se estaba despidiendo pues era claro todo el peligro que había para nuestra vida real con nuestras respectivas familias que por hermoso que fuera había que frenarlo y así, de esta manera, fue finalmente entornando las puertas de nuestra relación, poco a poco, lenta y suavemente, como si de una película se tratase, con indudable cierto dolor como el que yo sentía, viendo cómo se va alejando el amado diluyéndose entre las sombras de la noche mientras yo me giraba a cada paso para verla, tratando de apurar los segundos que nos quedaran, hasta que por ningún resquicio de la puerta se vio ya salir ni un sólo rayo de luz de su divina aura. La puerta quedó cerrada, mi sensata diosa la incluso bloqueó para asegurar que no hubiesen intentos de revivir semejante locura de amor.

 

Ahora ya, pasado el tiempo, que nunca sabré decir si mucho o si poco, no hemos vuelto a vernos ni a vivir maravillosos días como aquellos de horas en común. Un regalo que vi que le podría ayudar en sus labores fue el último antes del final que veíamos llegando y con ese fue con el que le solicité el pago de la cuenta de besos.

 

Por parte de los dos estamos ahora actuando como si todo aquello, todas aquellas vivencias, hubieran quedado atrás en un pasado no lejano, si bien los dos sabemos que es imposible que caigan en el olvido. Por mi parte nunca lo he olvidado ni podré hacerlo, es más, tengo días en los que necesito verla, aunque sea a lo lejos, no importa, pero verla. La echo tanto de menos. Se que a menudo se acuerda como yo porque hay momentos en que siento que  nuestras almas, que mi princesa llamaba gemelas, se encuentran perfectamente sintonizadas y estrechamente conectadas venciendo la distancia. Por toda mi existencia, sea en donde sea, aquella diosa, mi reina,  me seguirá teniendo esclavo cada minuto de cada día.

Se cumplió, punto por punto, todo lo anunciado por aquellos dioses del Edén y de vez en cuando me cae una lagrimilla reviviendo los recuerdos. Pues qué hubiera sido si sabiendo todo esto antes de venir a este mundo hubiera retrasado el tiempo justo de mi llegada para que coincidiera con la suya?. Tenía a menudo la convicción de que en una existencia anterior ya habíamos vivido nuestras vidas en común, que ya habíamos sido pareja y que fue un amor tan grande que necesitaba de más existencias, así se lo contaba a mi princesa mientras ella hurgaba con su mirada buscando entre los recuerdos de su subconsciente.

 

Le hice la formal promesa de que, sabiendo que ella es real, que existe, y que está en este mismo mundo, en la próxima encarnación estaré preparado para venir en el momento que corresponda para coincidir con ella, la buscaré hasta encontrarla, con dioses o sin dioses, me guiará su aroma, y disfrutaremos de lo que nos corresponde, de toda una vida, esta vez nuestra, de felicidad sin límite.

 

Nada de mi quitó ella a nadie, nada de ella quité yo a nadie, todo era para suceder en la Vida2 pero nuestro amor hizo que se nos fuese de las manos.

 

-Para cuando nos desencarnemos, me decía mi amada, deberíamos dejar cada uno algo suyo para que lo reciba el otro y seguir así sintiéndonos juntos para siempre. Preciosa la idea, con mi reina me perdería hasta por el fin del mundo, pero no llegamos a plantearnos seriamente el qué, eran tantas las cosas de las que de continuo queríamos hablar que otras quedaban sin acabar. Mientras tanto veré de aprender a vivir como pueda sin la compañía y presencia de tan extraordinaria mujer.

 

Traté de aguantar pero poco a poco mi entereza se fue minando y empecé a caer en un profundo pozo que me llevaría a mi destrucción final, nada me importaba, tampoco mi vida, era muy duro vivir sin ella. Y fui acomodándome a ese oscuro lugar dejando que las sombras de una perpetua noche se fuesen apoderando de mi.

 

-Por dios!!! Hoy la vi!!! Todo renace y florece después de mucho tiempo cual una hermosa primavera!!!. Yo iba conduciendo por la ciudad y la vi, a pie venía en dirección contraria a la mía, ella también me vio, instintivamente nos clavamos la mirada el uno en el otro, su mirada era fija y penetrante como siempre lo había sido, la sentí hasta en mis entrañas, en nuestros labios apareció una instantánea, profunda y sincera sonrisa salida de lo más hondo de nuestras almas, como la de los preciosos tiempos pasados y mientras esa sonrisa inundaba nuestros corazones nos saludamos con un cómplice gesto de las manos... me vino a la mente de inmediato toda nuestra vida común.

 

Pero no, no quiero pensar más, aquello necesariamente acabó, no, no me hago ilusiones, acabó, acabó... pero esa divina sonrisa despertó de nuevo mi ser, me abrió el cielo e hizo que saliera del oscuro pozo en que me había metido, siempre fue la divina sonrisa de mi amada, la más preciosa mujer que nunca conocí, mi princesa, la mujer que posee la sonrisa que lo hace florecer todo. Tras recibir aquella sonrisa que hace que pierda la realidad y entre de nuevo, otra vez, en una Vida2 me sentí con los deseos suficientes de que comenzase de nuevo nuestra historia.

 

Su aroma preferido que esta vez sí que le haré llegar le recordará, como a mi, tan bonita historia vivida. Y lo pondrá, seguro estoy, en su mesita de noche.

 

Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022


27/01/2023

UNA INESPERADA LOVE STORY (3 de 4)

 


Estimado lector: Este es un relato imaginario de amor en el que cualquier parecido con alguna vida real será pura casualidad


Cuántas veces me pregunté en voz alta a mi mismo y también en su presencia: -Y porqué no fue?, porqué no pudo ser?, qué hice tan mal como para merecer el castigo de que no viviéramos esta existencia nuestra juntos?. Cientos de veces me lo pregunté, ella podría dar fe de esa tortura que yo me infligía y soportaba.


Me pregunto a veces qué sentirá una mujer al sentirse tan intensamente amada y en un momento tan inusual de la vida, tan intensamente como nunca hubiera pasado por su imaginación.


A lo largo del tiempo fuimos disfrutando de pequeñas cosas de amor con las que nos sentíamos identificados, contentos y felices como cualesquiera jovencillos que acababan de sentirse atravesados los corazones por una primeriza flecha de Cupido. Almas gemelas me decía que éramos. La mimaba cuanto sabía y podía sabiendo que todo aquello tendría un final. También la llevé de viaje a lujosos lugares, verdaderos empíreos paradisíacos con los que soñamos todos, como el de la primavera de ese año. Esa noche la llevé a Montecarlo, Mónaco. Lo primerito de todo, aprovechando que la mayoría de comercios están abiertos a cualquier hora, fue irnos de compras. Le compré a su elección, preciosos vestidos perfectos para el lujo que íbamos a disfrutar, tan elegantes eran que luciéndolos provocaba el silencio de todas las refinadas damas que con nosotros se cruzaban, sólo observábamos miradas furtivas y cuchicheos en donde ella entraba cogida de mi brazo cual una destacada princesa mientras se preguntaban quién sería semejante belleza que de manera tan incuestionable las eclipsaba. Junto al Casino, en el hotel París-Montecarlo, ocupamos mesa en restaurantes de ensueño, como el María Callas, construído adrede por los deseos de la famosa de cenar desde donde se estuvieran divisando tres países al mismo tiempo, también en el galardonado Michelin Luis XV con platos inspirados en la Riviera Francesa en el que tomamos unas exquisiteces de aperitivos para pasarnos luego a cenar al María Callas. Aquí tuvimos un camarero asignado fijo a nuestro servicio, siempre a tres pasos de distancia de nosotros preparado para atendernos, y otros dos que eran quienes traían y llevaban las viandas. No supimos decidir cuáles de los camareros, si los del primer restaurante o los del segundo, vestían más pulcros y elegantes. En fin, nos deleitamos en los que mi princesa había ido eligiendo con su buen parecer, tanto en el uno como en el otro, de su inimaginable cocina internacional.


Acabados de cenar acompañé a mi querida dama a nuestra suite para que estrenara otro de los vestidos que habíamos comprado para nuestra estancia, esta vez para visitar el Casino. A mi me hizo ponerme el esmoquin que me aconsejó cuando salimos de tiendas para sus vestidos, esmoquin negro, pañuelo rojo a juego con su vestido, camisa blanca y pajarita negra, gusto y muchos conocimientos tiene mi princesa para el glamour y la elegancia. Se miró ante el ahumado espejo que cubría una de las paredes de la suite se dio una vuelta, otra, se miró por delante, se miró por detrás, vio que le estaba perfecto, vio que mis ojos se salían de sus órbitas contemplando tan exquisita belleza, vio que los zapatos de tacón de aguja, no recuerdo bien si rojos o negros, eran la combinación perfecta, y decidió que estábamos listos para bajar. Bajamos al Casino que justo era en el edificio de al lado y entre las tragaperras, la ruleta y las mesas de blackjack disfrutamos de perder dinero, como es natural, con el placer de estar en tan emblemático lugar mientras ella causaba sensación en cualquier juego al que nos acercáramos. Algo más tarde decidimos apartarnos de aquel selecto bullicio para sentirnos solos con nosotros mismos, disfrutando de estar juntos el uno con el otro bajo las estrellas en tan perfecta noche.


Luciendo el hermoso vestido de noche largo, con ligera cola, rojo, con un hombro al descubierto, atrevida abertura en una pierna y ceñida su cintura estaba impresionante, destacaba su escultural figura de diosa transformada en mujer, tanto que siendo yo pintor, si lo fuese, le daría lo que me pidiese para tenerla posando como modelo y llevarla a mis cuadros.  Nos estuvimos paseando por aquellos pantalanes que se adentraban en el mar de tan suntuoso puerto repleto de lujosos y millonarios yates. Mientras, la luz de la Luna nos seguía, temblando y flotando sobre las plateadas y tranquilas aguas de un mar en calma.


-Una flor para la dama? preguntó un ambulante al vernos, y sobre una mesita de la suite Princesa Grace que ella había elegido de nuestro hotel pasó la noche la roja rosa sin desdecirse del entorno.


Como anécdota, cuando le pedí que eligiera habitación, me dijo:

-¿Podemos elegir esta suite o me he pasado? -Me reí, has elegido la mejor y más famosa del hotel que siempre la tienen reservada los de los petrodólares que vienen a Mónaco, se la disputan, pero por no se qué casualidad está libre para esta noche y nos la cogemos, vale?, por cierto, cariño, tendrás que hurgar en tu bolso para ver cómo haremos para poder volver a casa. Nos reímos, no tiene mal gusto mi chica, es un amor de mujer.


Fue, de toda nuestra bonita historia, la única noche en la que en aquella suite vivimos como dos locos enamorados deseando disfrutar con desbordada pasión el uno del otro. Unas caricias llenas de amor desembocaron en lo que nuestras almas estaban pidiendo a gritos. Hímero, hijo de Afrodita, dios del deseo, se sintió empequeñecido viendo la secuencia de imágenes que contemplaba sobre aquel gran lecho, mientras Afrodita, su madre, moría de celos observando a la hermosa mujer que yacía sobre la cama. Fue una noche frenética de deseos consumados hasta que con la claridad del nuevo día caímos exhaustos cada uno en los brazos del otro tras habernos hecho lo más felices que supimos en aquella inmensa cama de tan gigantesca suite, lo habíamos estado deseando, nuestras almas lo habían estado pidiendo a voces, lo necesitábamos, fuimos intensamente felices como nunca antes, como nunca hubiéramos imaginado, fue todo ello una pura y preciosa manifestación de nuestro amor.


Por los inmensos ventanales de nuestra suite empezaron a entrar rasantes los primeros rayos de sol pero no importaba, nos quedamos tirados desnudos en la cama hasta media mañana cogidos de la mano esperando a que nuestras almas fueran tomando posesión de sus cuerpos. Dos grandes besos de amor nos dimos el uno al otro recordando la noche pasada antes de meternos bajo deliciosas duchas.


En el antes y en el después de la situación relatada la respeté, siempre, siempre la respeté, en todo momento, pensé que sólo tocar con un dedo su piel era profanar a una diosa, era tan bella. Algunas veces la tenía frente a mí y, disfrutando de observar su belleza y oir su preciosa voz, mientras me hablaba le apartaba delicadamente de su cara alguna de las rizadas mechas de su cabello. Le cogí una de sus manos y acercándola a mis labios le inyecté y transmití mis sentimientos con un beso, le pedí con un gesto la otra y me la ofreció para recibir la misma muestra de amor.


-Estoy en la cafetería de tal calle, te apetece tomarte un café conmigo?, me dijo. -Pues naturalmente que sí, ahora mismo voy. Y sentado enfrente de ella moría de felicidad por estar juntos mientras la oía contarme lo bonito que había sido un viaje del que acababa de regresar.


El mayor y mejor regalo que ella me dio, que de ella nació, y que no hubiera podido pagarse ni con todo el oro del mundo, fue un fuerte abrazo, cuerpo con cuerpo, lleno de amor y maravillosas vibraciones que duró, o así me lo pareció, la milésima parte de un segundo en el que llené de besos con desespero su rostro y su cabello al tiempo que le repetía mil y una veces lo bonita que era. Un abrazo que estará con nosotros para siempre, jamás sentí uno igual, me estremecí al sentirlo, me estremezco al recordarlo, venía de una diosa, de mi diosa, de la mujer más bella que nunca conocí, deseo que el cielo se parezca al menos a sus abrazos.


También le regalé o consentí algo que a nadie se lo hubiera hecho pero que a ella le estaba haciendo ilusión mientras yo disfrutaba de ver cómo cumplía su deseo y se sentía reina de la carretera.


Como si de un juego se tratara había quedado establecido que el precio de los obsequios sería recibir un beso de aquellos preciosos, carnosos, sensuales, sonrosados labios por cada regalo. Se fueron acumulando las deudas de besos en nuestro trato, beso por regalo, y la cuenta aumentaba, la cuenta no paraba, pero con uno sólo de los que me dio con aquellos sus maravillosos labios sobre mi mejilla, el más sensual y que reunía más sentimientos, quedó satisfactoriamente saldada toda la cuenta.   -Que te voy a pintar la mejilla, me dijo. -No importa, mi niña preciosa, hazlo, no pondré resistencia, márcame como si de una posesión tuya se tratara, como se marca a los potrillos  que son de uno.


Me presentó a una amiga, amiga de la Vida1, y sentí que le caí bien, que le cayó bien mi relación con ella que no se con qué profundidad conocía, pero de la que con toda seguridad vislumbraba o era conocedora. -Me gustaría también que pasaras a conocer a otra amiga, yo te digo dónde. No fue lo mismo, ya de entrada la sensibilidad de mi radar anímico la rechazaba y así siguió siendo hasta que me marché de la visita pues percibí en ella una mezcla de celos o envidia hacia esa maravillosa nueva vida, como salida de un cuento de hadas, que estaba viviendo su amiga conmigo. No obstante no iba a ser yo quien pusiera a mi amor en contra de su amiga y le dije sin esmerarme demasiado que bueno, pues bien la chica.


Aquellos días que eran entre los primeros y más ilusionantes  de esa nuestra relación por ambos aceptada y en la que los dos estábamos inmersos tenía yo la clarividente sospecha de que había comunicado y compartido la nueva e inesperada situación acaecida en su vida con la única persona en la que ella se descansaría y confiaría dentro de su familia y que sería capaz de comprenderla y alegrarse de verla tan querida y feliz, siempre pensando que ello no permitiese que interfiriera en su vida familiar.


-Por favor, cariño, -le decía- dime a ver cuando es más fácil que pudieras disponer a lo largo del día de tres minutitos para mi de vez en cuando.

-No me es posible saber cuando puedo disponer de esos tres minutos que me pides, ahora, o más tarde, o mañana, o pasado, porque en ningún momento puedo conocer cuando estaré libre o menos ocupada, lo comprendes?

Mi alma pataleaba.

Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022





26/01/2023

UNA INESPERADA LOVE STORY (2 de 4)


Estimado lector: Este es un relato imaginario de amor en el que cualquier parecido con alguna vida real será pura casualidad.
 


Despierto andaba yo caminando por la ciudad absorto en mis pensamientos un día y otro y en el subconsciente latentes las vivencias recientes de la Vida2, la del sueño, hasta que un buen día en que estaban haciendo en la calle un acto con bastante público, vi entre todas aquellas personas, en la opuesta acera a la mía, a lo lejos, a alguien que despertó y puso en primer plano mis oníricas vivencias. Lentamente, con temor de estar equivocado, mientras mi corazón latía acelerado, me fui acercando a aquella que semejaba la hermosa mujer de un lienzo trazada con delicados pinceles hasta que la tuve muy cercana a mi, y sí, pude discernir que sí, que se trataba de ella, de quien en el Edén había visto, de quien poseía aquella maravillosa aura y que también aquí era la más hermosa mujer que vi nunca y que al igual que en mis sueños emanaba vibraciones cual hechizos de Circe que me atraían y aprisionaban. Mi corazón dio un vuelco, se abrió, se tambaleó, se quedó turbado ante una mirada suya que por un instante se cruzó con la mía.

 

Sabiendo ya quién era y en dónde encontrarla me faltó el tiempo para planear cómo relacionarme con ella. En uno de los días siguientes, lanzado a por ella con audacia, la visité con alguna excusa que al caso hice venir para darme tímidamente a conocer. Fue como una presentación sin más pero por dios qué belleza tuve delante. Nos caímos bien como no podía ser de otra manera. Luego, día tras otro, la visitaba y le entraba con decisión, paso a paso, buscando avanzar en el objetivo de poder tenerla delante desde el mayor de los respetos y disfrutar de su cercanía, de su belleza, de su aroma, de sus preciosos ojos negros de azabache que relataban cómo era su alma, de sus carnosos y sensuales labios, de sus lindas mejillas de piel perfecta donde poder almacenar cariñosas caricias, de los negros cabellos que la adornaban. Necesitaba llenar mi espíritu de su presencia, era una mujer muy evolucionada tanto en el plano físico como en el espiritual, no era de este tiempo, era mucho más avanzada. No sabría ni definirla, ella era el color de las flores, el aroma de los perfumes, la caricia de la brisa, bonita, inteligente, dulce, tierna, y hasta muy sexy, porqué no decirlo si también lo era. Era, digamos, un hermoso poema embelleciendo el cuerpo de una hermosa mujer. Alabanzas doy a Dios por haberla hecho tan perfecta, tan bella y darme ojos para verla. Era una Princesa, mi Princesa soberana.

 

Al poco comencé a colmarla de regalos como al ser querido que para mi era y al principio se asustaba, trataba de protegerse diciéndome que su marido esto y aquello, como queriendo intercalar una barrera defensiva ante un recién llegado a su vida del que desconocía sus intenciones aunque, como mujer inteligente, claramente las vislumbraba, la ternura con que la miraba no ofrecía dudas, pero a mi aquellos débiles y no convencidos intentos de protección no me importaban, me importaba que ella se tranquilizara ante la nueva situación sementada y fuese capaz de activar su Vida2 para poder vivir conmigo todas las experiencias que nos aguardaban al margen de la Vida1. Ya que siendo que en nada interfieren la una con la otra, o al menos así lo creía, podríamos, con anhelo de los dos, hacerlo y vivir una vida al margen llena de amor .

 

-Escucha cielo, ahora te veo y te llevo un regalo que te acabo de comprar. Así era a menudo. Fue cediendo, accediendo y aceptando sentirse intensamente amada. Era un ángel, me gustaba su carita cuando le daba mis regalitos, que aunque materialmente eran sin importancia, la tenían porque utilizaban el sendero del cariño. A mi cielo se los acertaba pues yo al poco ya sabía mucho de lo que le gustaba, también eran libros de sus lecturas de cabecera preferidas.

 

-”Cuánto me quiere mi amigo, no para, fíjate, me ha traído una leche calentita por el frío que está haciendo... pero oye, cómo sabías tu que me gusta sin espumita por encima y sin azúcar?”

 

Sólo uno de los regalitos que le hice con cariño, con el mismo cariño que todos los demás, que fue una pulserita con su signo del zodiaco no se si se lo acerté pues nunca se la vi puesta, aunque, bueno, el día que vista más de sport la usará, pero aún así ella era perfecta, sin igual, una princesa, una reina, una diosa. No podía ni debía regalarle cosas más ostentosas que aquellas porque podría resultarle comprometido poder explicar a los suyos cuál era su procedencia. En una ocasión quise regalarle una medallita de oro como las otras que llevaba colgando de una fina y elegante cadenita en su cuello pero de otro santito que también fuese de su devoción, y naturalmente se negó, era demasiado riesgo. Al menos cada vez que registre sus cositas y vea la pulserita del zodíaco recordará al hombre que la amó como nunca jamás nadie lo hizo, o como yo le decía, que sólo tu querida madre es capaz de quererte como yo te amo. De vez en cuando, alguna vez, en algunos momentos, pensé que le producía una cierta inquietud sentirse tan intensamente amada.

 

En una ocasión, siendo nuestros comienzos, al sentirse tan mimada y regalada quiso ella expresar externamente sus dudas sobre si de forma definitiva ya había claudicado o no ante los amores que estaba recibiendo y que en ella estaban floreciendo y para ello, con expresión seria, me amonestó por tanto obsequio y agasajo, me quedé mirándola sonriendo feliz como un niño mientras me reñía y me preguntó que porqué me sonreía, le respondí que hasta cuando me regañaba era preciosa, sonrió y se fue a seguir con sus quehaceres.

 

-Sabes? Sería capaz de detectar tu presencia en los sitios por el aroma que siempre te acompaña.  Cuál es el aroma que usas,  lo podría saber?

-Ay amigo, secretos de mujeres y ese es el mío que tengo bien guardado, sólo te diré que lo vengo usando desde mi adolescencia, me encantó y ha pasado a formar parte de mí, pero es un secreto.

 

El secreto no duró mucho y me confió cuales eran los dos perfumes que usaba, uno, me dijo, es el habitual y el otro sólo de vez en cuando.

 

-Pues me encanta, si estoy en algún lugar en el que tu has estado y lo percibo me recuerda automáticamente a ti. Un día te lo voy a regalar también, eso sí que podrías justificarte diciendo que te lo has comprado tu, y cuando te lo regale te voy a pedir que lo tengas cerca de ti para que a través de él sienta tus vibraciones y podamos sentirnos sintonizados, me gustaría que ocupara un lugar en tu mesita de noche, así, cerca de ti. Lo pondrías allí?

 

Lo entendió y asimiló perfectamente puesto que en alguna ocasión posterior hablando de lo mismo me decía “y que lo ponga en mi mesita de noche”. Pero no se dio el caso de regalárselo pues yo lo había previsto para alguno de los días importantes suyos pero tal momento ya no llegó como propicio. Bastante más tarde lo tuve comprado y encargada su entrega como regalo de un admirador con una nota que le recordaría todo, mas lo desencargué porque ya no sabía si ella prefería que todo fuera quedando postergado a un plano más alejado.

 

-Sobre qué lado duermes, mi amor?

-Sobre el izquierdo, me dijo.

-Magnífico, yo también, mi lugar en la cama sería pues detrás de ti. Si viviéramos como una pareja real te pasaría mi brazo izquierdo por debajo de tu cuello, y te cogería la mano izquierda al tiempo que tu mano derecha acudía a reunirse con ellas. Sería el perfecto momento para llenarte de besos tu nuca, tu cuello, tus hombros, para acariciarte tu espalda con esos suaves arañazos que no dejan huella pero que tanto gusto dan hasta que te quedarías dormidita. Qué delicia mi amor.

 

-Te habrás dado cuenta, seguro estoy, que cuando estamos hablando, muchas veces me pierdo del tema por distracción, suele ser cada vez que tumbas el cuellecito mientras hablas, me parece una postura tuya tan sexy que me desvías de todo lo demás, cuando haces esa postura me dan ganas de comerte a besos empezando por ese atractivo y sensual cuello hasta llegar a los dedos de los pies, centímetro a centímetro, repasando tan escultural monumento como un Miguel Angel esculpiendo alguna de sus mejores obras.

Pero a todo esto no respondía, no debía de hacerlo.

Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022


24/01/2023

UNA INESPERADA LOVE STORY (1 de 4)

 


Estimado lector: Este es un relato imaginario de amor, en el que cualquier parecido con alguna vida real será pura casualidad.

Y sabes? Ni sabíamos tu ni yo que aquello que empezó como una clásica declaración de amor, llegada a destiempo, a deshora, a destodo a la que, después de tus sensatas dudas, le abriste tus puertas para dejarla entrar, no lo fue así, no fue como el resto de mortales entienden una declaración de amor, sólo unos pocos son capaces de pensar que una historia como ésta podría haber ocurrido.
 
Mi princesa, si un día cayera en tus manos esta historia verás que, aunque sin poder frenar unas lagrimillas que felices corretean por mis mejillas cada vez que la leo, recuerdo y revivo una vez tras otra, uno por uno, cada momento que vivimos juntos y que quizá te haga también a ti revivirlos.
 
Ya te conté en bastantes ocasiones cómo empezó todo desde mis sueños, desde esa segunda vida, la Vida2, que todos tenemos y vivimos cuando soñamos y que es paralela a la de cuando estamos despiertos en la Vida1 pero en otra dimensión de la existencia, y que es igual de real como la 1.  La una, la otra,  ambas son reales, aunque entre ellas existe un alto muro para que no se interfieran.
 
Y comienzo a narrar tan extraordinaria y maravillosa historia a partir de una noche, en que en mis sueños me encontraba yo en un lugar paradisíaco en el que paseaban, y entre sí hablaban, transparentes espíritus cuyo cuerpo lo formaban sus virtudes y bellezas, porque cuerpos físicos no tenían, tan solo si a alguno reconocía era por sus emociones y virtudes positivas, a unos pocos con los que nunca había tenido relación los reconocí y a otros más de los que vi nunca supe quienes eran. Más de pronto, paseando ingrávida entre tan bellos jardines, un aura blanca, limpia y radiante como los blancos pétalos de una campana de flor que tañía en aquel perfecto jardín y cuya luz eclipsaba la del sol del Edén, una luz cuyo resplandor dejaba en todo su alrededor una impoluta niebla blanca a cuyo paso las flores se abrían para saludarla como a una diosa. Me cautivó aura tan bella como jamás hubiera visto ni en aquel mundo ni en este.
 
Pregunté a los dioses que cuidaban y gobernaban el Edén de Morfeo si era también una diosa de las de aquel vergel pero mirándome y sonriendo dijeron que muy bien lo habían sabido hacer puesto que te había impactado positivamente tal aura, que justo era lo que ellos habían previsto en sus reuniones. En sus asambleas habían decidido que aquella mujer y el nuevo que iba a llegar serían una pareja perfecta, vemos que no nos equivocamos, te ha cautivado. Esa aura que tanto te ha impresionado está aquí desde hace un corto tiempo buscando la tuya en este jardín, nos dijo ella, así que, ahora que al fin has venido no la hagas esperar más. Como gobernantes del Edén te adelantamos que habíamos decidido ya en el pasado que erais ella para ti y tú para ella pero tu prisa en estar demasiados años antes en la Vida1 y tu tardanza en el tiempo en llegar a nuestro Edén rompieron nuestros previstos planes para formar vuestra pareja en este Mundo2 y muy principalmente la que nos ilusionaba del Mundo1. Lo lamentamos, es verdad, porque sabemos que era una unión que habíamos elegido muy bien, era perfecta, y  ahora nos encontramos con  que no podremos hacer nada que lo solucione porque intervenir en la vida de terceras personas es algo que Zeus nos tiene prohibido.
 
Pero, veamos, ya que ambos sois adultos, con vuestras vidas encauzadas, con familias hechas, pero eso sí, que los dos sabíais que alguien había que tenía que haber estado en vuestras vidas pero que fatalidades del tiempo físico hicieron que no coincidierais, que no se alinearan vuestras vidas, ante algo así, ante algo así de fuerte e imponderable sí que vamos a poder concederos algo que tendréis que tratar con mucho tacto y cuidado y es que siendo que dichas tan grandes y tan perfectamente previstas y proyectadas por nosotros no vamos a permitir que no se vean hechas realidad aunque sólo fuese por ver si eran como pensábamos. Vamos a hacer que en la Vida1 os encontréis y personal y físicamente os conozcáis aunque por las circunstancias que ambos ya estáis viviendo no podréis llegar a nada estable ni duradero pero sí a disfrutar el uno del otro, tu de su belleza interior y exterior, de su marcada inteligencia, de su carácter, de su dulce voz, de su mirada, de su sonrisa y ella de tu espíritu abierto, nobleza, honestidad, sensibilidad, empatía, valor. Prepararemos todo y viviréis un poco de la vida de ensueño que os habíamos reservado, pero sólo por unos días, es decir,  por un corto espacio de tiempo, este será el don que os podemos conceder. A cambio, siendo que una relación formal entre ambos en el Mundo1 ahora ya no os es posible veréis con dolor como se diluirán poco a poco los lazos que os estabais formado y todo se irá esfumando hasta desaparecer.
 
Nos gustará hacerlo porque parte de nuestro proyecto se habrá cumplido, nuestro proyecto con vosotros era que tuvieseis toda una larga vida de felicidad y alegrías como pareja del Mundo1, que todos recordarían y cantarían, pero al menos habremos conseguido que tuvieseis la dicha de conoceros, que veréis que no es poca.
 
Mi visita al Edén se repetía muchas noches, aún después de lo sucedido, y cuando me encontraba con alguno de los dioses me preguntaba:
-Ya la has conocido?
-Mi querido dios del Edén, que el Mundo1 es muy grande y no creo poder encontrarla.
-La encontrarás, está escrito.
Y dicho esto desaparecieron para siempre de mis sueños. Ya nunca más volví a ver el Edén ni a ninguno de ellos tampoco. Parecía que ya todo estaba dispuesto para lo que iba a suceder en la Vida1.

 

Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022


23/01/2023

INAUGURACIÓN VOLTEO ELÉCTRICO CAMPANAS. BURRIANA 1934.

 

El miércoles 24 de Octubre, previa invitación, reuniéronse en el Salón Parroquial las Autoridades, Reverendo Clero y representaciones piadosas y de las entidades y personas salientes de la Ciudad. Ante ellos, el Rdo. Sr. Cura Ecónomo expuso los motivos que le indujeron a llevar a cabo la instalación eléctrica de las campanas de nuestra torre parroquial. La Iglesia - dijo -, ha sido desposeída de lo poco que le pertenecía, ha de vivir de limosna; hay que evitar en consecuencia gastos y procurar ingresos para el culto. Tras breve operación numérica vi que el volteo en ciertas solemnidades ocasiona a la Parroquia cuantiosos gastos, llegando en algunos años a cerca de mil pesetas, cantidad que sumada a las correspondientes de los volteos que durante el año hacen las Cofradías, etc. etc., daban la seguridad a la Iglesia de pagar en un tiempo determinado toda la instalación, quedándose propietaria de la misma; aparte de las muchas ventajas que tiene el volteo fijo y regular sobre el sujeto a inseguridades y mudanzas.

Del Salón Parroquial bajaron a la sacristía, donde el Rdo. Sr. Cura D. Joaquín Balaguer, revestido de sobrepelliz, estola y pluvial procedió a la bendición del cuadro de las instalaciones; terminada la ceremonia, conecto por medio del interruptor con la campana grande, llamada del Nostre Siñor, el Señor Alcalde, la Mare de Deu, el teniente de la Guardia Civil, la Blaya, el Rdo. P. Prior de los Carmelitas, la Rondana, y el Teniente de Carabineros, la Tiple.

Fue tan grande el entusiasmo de los asistentes que salieron a sumarse a los demás fieles que se encontraban en la plaza para contemplar con sus propios ojos el volteo de las campanas. En todos los semblantes se dibujaba la satisfacción y entusiasmo por la mejora importante introducida en nuestro templo parroquial. No faltaron quienes deseando examinar la instalación de los motores, subiéronse a lo más alto de nuestra torre.

HOJA PARROQUIAL felicita a la católica ciudad de Burriana y comparte con sus hijos la alegría de verla admirada por todos los pueblos de la Diócesis.

(Publicado en la "Hoja Parroquial" - Burriana - 28/10/1934)


21/01/2023

LA CASA DEL SOL NACIENTE


 La "Casa del sol naciente" es una canción perteneciente al floklore estadounidense, casi tan antigua como la propia ciudad de New Orleans, y que sigue siendo de autor desconocido. Fue versionada por bastantes músicos y cantantes pero el éxito mayor fue la versión que de ella hicieron The Animals, grupo británico, en 1964. Este grupo nació en1963 y se separaron hacia finales de esa década.

Aunque el título de la pieza sugiere alguna temática japonesa o algo así no lo es. La clásica letra de la canción se refiere a La Casa del Sol Naciente de New Orleans, que era un antro, un lugar de vicio y de perdición, una casa en donde el que caía en sus garras quedaba hundido para siempre. La letra suele cambiar según la interpreta una mujer o un hombre, en el primer caso se ha cantado refiriendola a que es un aunténtico prostíbulo, lugar de corrupción, donde las chicas se venden atrapadas por el vicio o los proxenetas y en el segundo caso los chicos por vicio, juego, y se supone que también por droga perdiendo todo lo que tengan y sean como personas.

La versión que aquí publico es la interpretada por The Animals y con subtítulos en español para que se vea la temática de la canción, lo que era "La Casa del Sol Naciente" de New Orleans, ciudad en la que la mezcla de culturas era y es muy grande.

Guillermo Piquer - enero 2023


20/01/2023

ME QUEDÉ EN CRISÁLIDA

 


Buenos días. Para cuando despiertes te aseguro que me tendrán dormido. Me obligan a dormir mas tiempo que el que yo a ello dedicaría pues dormir es no estar pensando en tí. Te aseguré no apartarme de ti después de tu beso pero pasé el día pensando en ti, pensando en el momento en que al hablar contigo te pudiese contar que, por esta vez, tras tu beso las cosas no me cambiaron mucho, pensé que estarías distraída cuando me lo diste, no me inyectaste el néctar de la pasión, porque no pude pasar del estadio de crisálida en esa transformación que siempre en mi consigues y que me lleva a la felicidad como la de la vistosa mariposa adornada de líneas y colores que revolotea por todas partes.

Transformado por esa metamorfosis que me causas podría salir volando por una de las ventanas de mi casa para ir a la tuya a verte mientras lees, descansas, te afanas por ayudar a tus hijos, te relajas, poder ver en el brillo de tus ojos tus pensamientos, disfrutar de poderte ver cómo eres, extraordinaria como se, y revoloteando alrededor tuyo satisfacer en una ínfima parte mis ansias de tenerte cerca. Pero no, no ocurrió así, esta vez con tu beso no pasé más allá de crisálida, estarías distraída.

Llegará un nuevo día y mi querida alma gemela me dará, esta vez, dos besos con sus pensamientos rebosando amor y con ellos conseguirá la cercanía a la realidad de los deseos de su amante admirador más ferviente que muere por viajar hasta sus dominios para tenerla cerca. En ningún caso, corazón compartido, te vengo a decir qué hacer pero sí digo lo que hacer esta vez para que pueda estar y sentir que te tengo cerca.

En este mundo no puedo pasar más allá de sentirte cercana, en otros planos de existencia es diferente, te tengo muy cercana, estás conmigo, siempre, a toda hora, venga vente conmigo, vayámonos a esos otros universos y vivamos nuestras dos vidas cada una en su plano. Un día quizá ya pueda saber y contarte cómo podríamos ir a esos poliversos en lo que todo lo nuestro sería posible.

Imagino que esta vez cuando despiertes no lo presentiré porque como te he dicho se han empeñado en que debo de dormir más tiempo restándome una parte importante del que a ti te dedico, pero sólo son componendas porque la solución real, la verdadera, sólo la tenemos tu y yo. 

Y otro nuevo día mi alma se despertará con dos besos de su amada alma gemela, de su musa, de su preciosa niña querida, que me reconfortarán y me transformarán, esta vez sí, para que pueda revolotear a su lado con alas llenas de motas y colores que le llamen a las puertas de su amor.


Guillermo Piquer F. - junio 2016


19/01/2023

LA PRINCESA Y EL TROVADOR. Cuento original.


Había una vez, hace muchos años, o así me lo parece, una princesa que vivía en un castillo del que nunca salía pues la gran fidelidad que profesaba a su esposo y rey se lo impedía, sólo alguna vez, de cuando en cuando, salía afuera, respiraba profundamente y aprisa se volvía a encerrar. Así era sentirse feliz.

 

 Pero, amigas y amigos, un día andaba por el reino un juglar que, además de las gestas y sucesos de los pueblos, cantaba un sueño, que las gentes escuchaban con atención, en el que había conocido a una joven princesa, bella como ninguna otra, de la que Morfeo le había advertido el mensaje que le transmitieron los dioses sobre que la iba a conocer pero que nunca podría ser suya aunque gracias a ella ascendería y podría convertirse en trovador. Conocería a la bella princesa pero estaría vetada para él.

Desde su sueño, el juglar, en cada población que recorrería contando las aventuras de los héroes permanecía pendiente y atento por encontrar a su princesa. Un día en uno de sus viajes llegó al pueblo de su conocida y desconocida dama. La dama escuchó los cantos y por curiosidad se asomó a su ventana de la torre principal del castillo del reino, la distinguida torre que ocupaba. El cantor, lira en mano, cantaba y cantaba… y en su observar de todos los lugares vio la sombra que el sol proyectaba de la dama a través de la ventana. Miró arriba y allí estaba la que de inmediato reconoció, revivió su sueño en un instante, era la bella mujer de su onírico recuerdo cuya imagen tenía presente en cada segundo que había estado transcurriendo después de tan hermoso sueño, tan bella, si no más, que en el sueño en el que la conoció.

Pensó que si los dioses le habían permitido que la encontrara debería esforzarse y cantarle, por amor a ella, versos y músicas como un trovador que no como un juglar. Corriendo fue, como suelen ocurrir estas cosas para que los hechizos no se rompan, a acercarse a los pies de su ventana y le cantó lo primero que le salió de su corazón para de esa manera abordar el tan deseado contacto con ella. Le cantaba que la había estado buscando desde que la conoció en su sueño mientras la princesa trataba de saber qué persona era aquella que aún no conocía pero que presentía que deseaba relacionarse con su corazón. La princesa seguía con su curiosidad porque nunca había tenido la visita de un juglar, ni tampoco de un trovador, que le rondara en la vida que ahora tenía. El juglar recién convertido en trovador y poeta no sabía qué más hacer pues le tenía confundido la realidad de su sueño, él sabía que ella era su objetivo mientras que ella seguía queriendo averiguar porque aquel poeta le dedicaba sus canciones. La princesa estaba confusa, y aún más al entender que el trovador deseaba estar a su vera.

En la mañana siguiente camino tomó el trovador para ir a ver a su soñada princesa que al oírlo presta se acercó a la ventana mientras peinaba sus oscuros y ondulados cabellos mirándose en el espejo que portaba en sus manos, iba cobrando fuerza su curiosidad por aquel trovador que con tanta insistencia la visitaba. Escuchó sus canciones y tras ello le obsequió con una sonrisa de la que sus sensuales labios y su mirada profunda eran transmisores de la inmensa plenitud de su alma. El trovador tuvo momentos para dirigirse a ella, sin cánticos, y mantener unas pocas conversaciones que le enseñaron cuán diferente, inteligente y preparada era quedando enamorado plenamente de ella, como así intuyó desde su sueño, pues la estaba viendo como su complemento perfecto teniendo que sumarle además su belleza, la blanca aura que la rodeaba, la limpieza de su sonrisa y el brillar de sus ojos. Con todo, su corazón se aceleraba al tiempo que se reposaba ante tal serena hermosura. Siguió trovándole el trovador, día tras día, buscando él en su ilusión un inexistente resquicio por donde la princesa pudiese quedar libre. El poeta trovador le ofreció cuanto tenía, cuanto deseara y un futuro lleno de felicidad mas la princesa sólo escuchaba, reía, se sentía feliz, alegre y contenta, pero nada de todo ello estaba en situación de poder aceptar.

Tanto le trovó que se acostumbraron ambos el uno al otro, un día tras otro. En sus trovas le daba a saber que no estuvo perdiendo sus días permitiendo que quedase encerrada en un castillo, al que la habían traído los acontecimientos que habían construido su camino antes de que él conociera ni siquiera su existencia porque de haberlo hecho hubiese sido un paladín, no un trovador, que lanza en mano montado en su corcel hubiese salido valientemente a rescatarla de los brazos del desalmado que se atrevió a raptarla con engañosas palabras de amor. En las trovas le cantó cómo la conoció, de modo inesperado, sin saber cómo, sin saber por qué, en un bonito sueño de un desconocido y mágico lugar dirigido por dioses encargados de reunir a mujeres y hombres afines aunque un tercer dios tendría que estar decidiendo si era posible que aquellas almas que las  otras dos deidades querían unir tenían fuera del sueño alguna posibilidad de hacerlo. Porque los sueños son una vida paralela, son una vida real con una gran muralla separadora de la otra.

El trovador, luchando contra el destino, siguió trovando con ilusión pero llegó el momento en que la princesa ya no sabía cómo más decirle que lo que el trovador perseguía no podía ser, era imposible, pues por muy bonito y mágico que todo fuese y pareciese era mucho lo que había estado creciendo tras ella a lo largo de toda su vida. El trovador, aunque lo veía, hacía como que no, como que era un plano distinto de sus existencias, que era algo que no tenía por qué entremezclarse entre ellos y su vida actual, que ésta era una nueva vida, que quizá podrían estar viviendo dos vidas en paralelo sin llegar a converger en momento ninguno. El poeta trovador soñaba y soñaba. La princesa le entendía pero con sus actos, olvidos y silencios le repetía una y otra vez que era todo un sueño, que la realidad no era esa y que el sueño no podía crecer hasta convertirse en un mal sueño.

El trovador tuvo que aceptar y claudicar ante lo que ya sabía, que los dioses le habían encaminado demasiado tarde, pero la buena de la bella princesa quiso premiar al trovador por todo lo que por ella sentía, prometía, trovaba y se desvivía, con un beso, porque sabía ella que hay besos que no son de traición, que son de otra cosa, que están construidos con otra materia del alma, que ella que lo da sabe lo que siente su corazón por el bien que le está haciendo al trovador y éste, sin otras vías posibles, sin tener más alternativas, se siente más cerca de su princesa porque eso es, que no poco, a lo que puede aspirar.

De su almena colgaba un pendón del que su princesa le decía que se cogiera y por el trepara cuando estuviera muy necesitado de uno de sus besos pero el trovador, aprovechando la magia de los cuentos y con el bien parecer de su princesa decidió que podía transformarse en esos momentos en un hermoso pájaro de suave plumaje y coloridas alas y volar hasta la almena en donde la princesa le abría la ventana para que se posase sobre sus manos. La princesa lo acariciaba con mucho cariño y pena viéndole sufrir por ella como pájaro herido a la vez que con sus dulces y cálidos labios depositaba en él un beso.

Y el trovador siguió trovando y rondando a su princesa por mucho tiempo sintiéndose como un jovencillo al que por primera vez una flecha hubiera atravesado el corazón, tiempo en lo que nada cambió aunque momentos hubo en que él desesperaba pero ella le sabía devolver a la realidad. Y así siguieron siendo ambos felices, el poeta trovador sintiéndola cerca y viendo como en ocasiones a la princesa se le reblandecía la expresión de su aura, a veces roja, a veces amarilla, mientras le pasaba a verde al esbozarse en su rostro una ligera pero profunda y hermosa sonrisa al tiempo que las estrellas de los cielos morían de celos ante el brillo de sus ojos.

Y ella, la bella princesa, que sabía y conocía la realidad de la vida y de las penas que vienen a traer afectos tan grandes cuando no pueden ser correspondidos fue pasiva y discretamente creando silencios y espaciando las apariciones en su ventana, poco a poco, despacio, que no le hicieran excesivo daño al trovador sabiendo que igualmente alguno le llegaría pero tendría que disipar cualquier duda en cuanto a que ella, la princesa, aun sintiéndose halagada, no entraría en lo que saliera fuera de su verdadera realidad y de esta manera fuese aceptando el poeta que el mensaje de los dioses también fue verdadero, que la conocería, que le marcaría para siempre y que le iba a estar vetada.

La inteligencia y fortaleza de la princesa fue acabando con el eje de este cuentecito de la princesa y el trovador aunque si lo veía que se encontraba en exceso afectado tenía unas palabras, unos gestos, unas sonrisas y también, cómo no, un cariñoso beso para él.

Y así continuaron los tiempos llenos de afecto del uno y del otro pero fuera ya de este cuento con cuyo final fueron ambos felices mientras el trovador meditaba sobre la crueldad de los dioses pero que aún a pesar de ello les cantaba por haber puesto a tan bella princesa en su camino.

Original de Guillermo Piquer - abril 2021