El 1 de noviembre de 1950, tras una larga espera sobre si el Papa se iba a pronunciar o no, Pio XII proclamó el Dogma (los dogmas se creen sí o sí, pues forman parte de la doctrina de la Iglesia) de la Asunción de la Virgen María a los cielos, asunción no es lo mismo que ascensión, asunción es subir a los cielos en cuerpo y alma. Se estableció que el 15 de Agosto de cada año se conmemorase dicha proclamación.
Vivía yo en la misma calle en que nací, porque en aquel entonces se nacía en casa, calle de la Virgen de la Asunción (Mare de Deu d'Agost -agost en mayúscula porque así se escribían los meses entonces), y dos casas más allá de la mía vivía Mosen Juan, un sacerdote bonachón de los que tanto abundaban, recuerdo que se comía también los huesos de las aceitunas pues si Dios los había hecho no podían ser malos. Este hombre tenía una gran devoción por la Virgen y estaba esperando como quien espera un deseado regalo la proclamación de este Dogma, tanto que preparó una fiesta con los vecinos de la calle. En la calle se hizo un altarcito presidido por la Virgen venerada, y todos los vecinos, especialmente los más jóvenes se disfrazaron de pastorcitas y pastorcitos y se cantaron y bailaron adecuadas canciones propias de la circunstancia. Servidor de uds fue el "angelito" de la fiesta (como no podía ser de otra manera, como siempre). Recorrimos la calle a izquierda, a derecha, bailando y cantando, y así conmemoramos tal festividad impulsados por la ilusión de Mosen Juan.
Supongo, no lo recuerdo, que esa noche haríamos "porrat" en la calle, algo muy típico de los tiempos y que hoy tratan de recuperar en más de una calle pero el espíritu de los vecinos ya no es el mismo, ya no sentimos aquellas celebraciones de "poble" que tanto sabor tenían y que definían parte de lo que era entonces la convivencia entre unos y otros, todos de porrat en la calle mientras las casas permanecían abiertas de para en par, solas y sin que nadie cuidase de ellas porque no hacía falta hacerlo. Cuanto sabor tenía todo aquello. Lo ves? Ves de cuántas cosas bonitas te vas enterando de lo que vivimos las personas mayores, de los que en aquel entonces éramos niños o jóvenes?. Me están viniendo imágenes como un flash a la mente y, cómo no, el sabor al paladar de aquellos cacahuetes, altramuces y habas blanditas y calentitas que repartidos por encima de las mesas a lo largo de casi toda la calle obsequiaban a todos los vecinos y a cuantos venían a participar de la fiesta de nuestra calle mientras sonaba la música de la orquesta contratada para la ocasión. Así era, muchas calles para su "porrat" contrataban a alguna de las orquestas del pueblo que amenizaba más la fiesta, el personal charlaba, comía e incluso algunos bailaban al ritmo de los pasodobles o boleros, siempre tan de moda, que aquellos grupos musicales interpretaban. El "porrat" se vino haciendo puntualmente la víspera del 15 de agosto cada año hasta que los tiempos lo fueron borrando con esa impasible goma que tienen de borrar pasadita a pasadita, pacientemente.
Para los que sois más jóvenes, y quizá no tuvisteis oportunidad de vivir aquello, os confieso que nacer pronto me hizo poder vivir cosas magníficas de gran sabor humano que se perderían después y a la vez me he perdido otras que seguramente hubieran formado parte muy importante de mi vida, pero la vida es así, aunque casi siempre gané no siempre lo iba a hacer, pero igualmente puedo decir que sí, que siempre gané, es cuestión de actitud.
Quiero aprovechar esta historia (sí, eso es, historia) que os he contado para felicitar a las amigas Asunción, Sunis, y todos los nombres derivados del de esta celebración. También a las Paloma porque también en esta fecha es su onomástica y a la vez a tantas y a tantas, normalmente mujeres, que hoy celebran su santo porque hay muchas acepciones referidas a la de la Virgen de esta devoción que se fueron sumando a este día.
Perdonad esta larga parrafada que os ha contado este "contador de historias", como me define una amiga periodista, pero es que me gusta revivir mi vida, es lo más bonito que tengo, como tú también. Un beso para cada una de vosotras y un abrazo para cada uno de mis lectores.
Guillermo Piquer. 15 de agosto 2021