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29/01/2023

UNA INESPERADA LOVE STORY (4 de 4)

 


Estimado lector: Este es un relato imaginario de amor en el que cualquier parecido con alguna vida real será pura casualidad.


Éramos felices, y yo mucho, lo digo con total convicción y verdad, aunque como mujer ella nunca me lo confesó. Lo más cercano que me dijo fue -“No me cabe duda de que si nuestros caminos se hubiesen alineado, hubiese sido una PRINCESA de por vida”. -”Cariño, es lo más bonito que me podías haber dicho nunca jamás!!!. Es totalmente cierto que lo hubieses sido pues en mi prioridad más absoluta figuraría tu felicidad, lo que ahora ves en mi sólo es una muestra de lo que por ti haría y viviría”. Y bien que lo presentía pues así hubiese sido, desde el primer día hasta el último de nuestra existencia.


Pero lamentablemente, como un cuento más de una dulce Cenicienta, el tiempo transcurría y se acababa, y ella, como la inteligente y decidida mujer que era, más sensata siempre, comenzó a ponerle puertas al campo, al nuestro y a las cosas nuestras, pues en realidad aunque todo debería de haber estado ocurriendo como en una Vida2 se estaban comenzando a mezclar demasiado las cosas con la Vida1 y ambos mundos habían comenzado a tener algunos momentos de coincidencia, de peligro, que no hubiéramos querido que llegaran porque ambos sabíamos que nunca nos hubieran llevado a ninguna parte y que podrían haber destruido todo aquello que con tanto esfuerzo habíamos estado haciendo crecer en nuestras vidas.

 

Fue mi diosa, mujer de férreas decisiones, creando silencios, ausencias, que aumentaban en frecuencia con el paso de los días, entendí que se estaba despidiendo pues era claro todo el peligro que había para nuestra vida real con nuestras respectivas familias que por hermoso que fuera había que frenarlo y así, de esta manera, fue finalmente entornando las puertas de nuestra relación, poco a poco, lenta y suavemente, como si de una película se tratase, con indudable cierto dolor como el que yo sentía, viendo cómo se va alejando el amado diluyéndose entre las sombras de la noche mientras yo me giraba a cada paso para verla, tratando de apurar los segundos que nos quedaran, hasta que por ningún resquicio de la puerta se vio ya salir ni un sólo rayo de luz de su divina aura. La puerta quedó cerrada, mi sensata diosa la incluso bloqueó para asegurar que no hubiesen intentos de revivir semejante locura de amor.

 

Ahora ya, pasado el tiempo, que nunca sabré decir si mucho o si poco, no hemos vuelto a vernos ni a vivir maravillosos días como aquellos de horas en común. Un regalo que vi que le podría ayudar en sus labores fue el último antes del final que veíamos llegando y con ese fue con el que le solicité el pago de la cuenta de besos.

 

Por parte de los dos estamos ahora actuando como si todo aquello, todas aquellas vivencias, hubieran quedado atrás en un pasado no lejano, si bien los dos sabemos que es imposible que caigan en el olvido. Por mi parte nunca lo he olvidado ni podré hacerlo, es más, tengo días en los que necesito verla, aunque sea a lo lejos, no importa, pero verla. La echo tanto de menos. Se que a menudo se acuerda como yo porque hay momentos en que siento que  nuestras almas, que mi princesa llamaba gemelas, se encuentran perfectamente sintonizadas y estrechamente conectadas venciendo la distancia. Por toda mi existencia, sea en donde sea, aquella diosa, mi reina,  me seguirá teniendo esclavo cada minuto de cada día.

Se cumplió, punto por punto, todo lo anunciado por aquellos dioses del Edén y de vez en cuando me cae una lagrimilla reviviendo los recuerdos. Pues qué hubiera sido si sabiendo todo esto antes de venir a este mundo hubiera retrasado el tiempo justo de mi llegada para que coincidiera con la suya?. Tenía a menudo la convicción de que en una existencia anterior ya habíamos vivido nuestras vidas en común, que ya habíamos sido pareja y que fue un amor tan grande que necesitaba de más existencias, así se lo contaba a mi princesa mientras ella hurgaba con su mirada buscando entre los recuerdos de su subconsciente.

 

Le hice la formal promesa de que, sabiendo que ella es real, que existe, y que está en este mismo mundo, en la próxima encarnación estaré preparado para venir en el momento que corresponda para coincidir con ella, la buscaré hasta encontrarla, con dioses o sin dioses, me guiará su aroma, y disfrutaremos de lo que nos corresponde, de toda una vida, esta vez nuestra, de felicidad sin límite.

 

Nada de mi quitó ella a nadie, nada de ella quité yo a nadie, todo era para suceder en la Vida2 pero nuestro amor hizo que se nos fuese de las manos.

 

-Para cuando nos desencarnemos, me decía mi amada, deberíamos dejar cada uno algo suyo para que lo reciba el otro y seguir así sintiéndonos juntos para siempre. Preciosa la idea, con mi reina me perdería hasta por el fin del mundo, pero no llegamos a plantearnos seriamente el qué, eran tantas las cosas de las que de continuo queríamos hablar que otras quedaban sin acabar. Mientras tanto veré de aprender a vivir como pueda sin la compañía y presencia de tan extraordinaria mujer.

 

Traté de aguantar pero poco a poco mi entereza se fue minando y empecé a caer en un profundo pozo que me llevaría a mi destrucción final, nada me importaba, tampoco mi vida, era muy duro vivir sin ella. Y fui acomodándome a ese oscuro lugar dejando que las sombras de una perpetua noche se fuesen apoderando de mi.

 

-Por dios!!! Hoy la vi!!! Todo renace y florece después de mucho tiempo cual una hermosa primavera!!!. Yo iba conduciendo por la ciudad y la vi, a pie venía en dirección contraria a la mía, ella también me vio, instintivamente nos clavamos la mirada el uno en el otro, su mirada era fija y penetrante como siempre lo había sido, la sentí hasta en mis entrañas, en nuestros labios apareció una instantánea, profunda y sincera sonrisa salida de lo más hondo de nuestras almas, como la de los preciosos tiempos pasados y mientras esa sonrisa inundaba nuestros corazones nos saludamos con un cómplice gesto de las manos... me vino a la mente de inmediato toda nuestra vida común.

 

Pero no, no quiero pensar más, aquello necesariamente acabó, no, no me hago ilusiones, acabó, acabó... pero esa divina sonrisa despertó de nuevo mi ser, me abrió el cielo e hizo que saliera del oscuro pozo en que me había metido, siempre fue la divina sonrisa de mi amada, la más preciosa mujer que nunca conocí, mi princesa, la mujer que posee la sonrisa que lo hace florecer todo. Tras recibir aquella sonrisa que hace que pierda la realidad y entre de nuevo, otra vez, en una Vida2 me sentí con los deseos suficientes de que comenzase de nuevo nuestra historia.

 

Su aroma preferido que esta vez sí que le haré llegar le recordará, como a mi, tan bonita historia vivida. Y lo pondrá, seguro estoy, en su mesita de noche.

 

Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022