Incluso la mentira si es repetida muchas veces y con convicción acaban todos creyendo que es una verdad. La mente de las personas es muy moldeable y quien lo sabe y lo sabe utilizar puede sacar mucho en beneficio propio.
Neil Garrett, neurocientífico cognitivo de la U.C.L. y autor principal del estudio que hicieron para obtener unos resultados empíricos llegaron a conclusiones como estas: La primera vez que se miente el propio mentiroso se siente mal emocionalmente pero a partir de la segunda ya no se le da mayor importancia y cada vez, con cada nueva mentira, menos, pasa de ser un pequeño mentiroso a un mentidor experto. El propio mentiroso llega a mentir adaptando su mente a que esa es una verdad. Las personas con poca o ninguna capacidad de análisis llegan a creer al mentiroso como que da un recital de verdades que hay que creer a pie juntillas, es decir sin ninguna sombra de duda, tal es la fuerza con que aquel transmite la mentira.
Guillermo Piquer 2023
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