Pues vereis. Estaba viendo algo de las procesiones de Semana Santa de varias poblaciones de a lo largo y ancho de España y me he encontrado con una, en Benavente (Zamora), en la que algunos niños que participaban llevaban en sus manos una "carraca", llamada también "matraca". La hacían rodar y aquel particular sonido que tienen a madera ha hecho que saltara en mis recuerdos algo que tenía más que olvidado. Los niños, en aquel entonces ya lejano, era normal que tuviésemos alguna carraca, bueno, no se si normal pero éramos bastantes los que las teníamos. Era la Semana Santa, el momento de las carracas.
Eso me ha llevado a que ese flash que ha destellado en la oscuridad de mis recuerdos me llevara a estar viendo, de pronto, la matraca del campanario de nuestra ciudad. Y es que cuando yo era niño, pero lo suficientemente grandecito como para grabar en mi interior cosas que le daban sabor a mi pueblo, un pueblo todavía con la mayor parte de las calles de tierra, sin pavimentar, en las que nos lo pasábamos pipa pastando cuando había llovido, durante los principales días de luto de la semana santa, el viernes y sábado santos, a la vez que las imágenes de los altares se cubrían con unos lienzos morados, las campanas dejaban de sonar, sí, y las emisoras de radio sólo emitían música sacra, los cines cerraban, a las personas ni se les ocurría cantar durante sus labores, había que estar triste, las campanillas que se hacían sonar en los momentos de la consagración de la misa no se utilizaban, la campana que sonaba en la sacristía indicando que ya iba a salir el sacerdote para la celebración quedaba muda y también las campanas del campanario dejaban de sonar, tan sólo sonaban para dar la hora. En su lugar sonaban carracas. En el campanario se ponía una mayúscula carraca que alguien, el campanero, se encargaba de hacer sonar para pasar a la población los avisos de las liturgias o de los eventos religiosos. Era una carraca grande la del campanario, tanto que se oía desde toda la población y así era hasta el domingo, en que en la misa de resurrección, la de las 12 de la noche, volvían a sonar las campanas con el júbilo y la alegría que les daba ese ritmo del vuelo de todos conocido, el luto había acabado, volvía la alegría, el Señor había resucitado. También en ese momento, durante esa misa nocturna, se quitaban los morados velos que cubrían las imágenes de las hornacinas.
A medida que nos fuimos haciendo mayores, no se si es que nos íbamos haciendo más cultos o que cambiaba la cultura popular y sus tradiciones, aquellas costumbres se fueron perdiendo hasta desaparecer, tanto que muchos de los que me estáis leyendo ni siquiera sabíais de la existencia de lo que os acabo de contar. Era cultura popular, eran tradiciones, traídas por la cultura religiosa de la época? y qué más da, eran tradiciones que convivieron con muchos de nosotros de los que todavía andamos por aquí y no deberíamos de haber permitido que se disolvieran en el tiempo. Así lo han entendido en algunas poblaciones como, por ejemplo, Altura (Castellón), que han recuperado tal tradición según este vídeo que he encontrado en la mayor enciclopedia del mundo que es internet.
Guillermo Piquer. Abril 2023.
