Y sabes? Ni sabíamos tu ni yo que aquello que empezó como una clásica declaración de amor, llegada a destiempo, a deshora, a destodo a la que, después de tus sensatas dudas, le abriste tus puertas para dejarla entrar, no lo fue así, no fue como el resto de mortales entienden una declaración de amor, sólo unos pocos son capaces de pensar que una historia como ésta podría haber ocurrido.
Mi princesa, si un día cayera en tus manos esta historia verás que, aunque sin poder frenar unas lagrimillas que felices corretean por mis mejillas cada vez que la leo, recuerdo y revivo una vez tras otra, uno por uno, cada momento que vivimos juntos y que quizá te haga también a ti revivirlos.
Ya te conté en bastantes ocasiones cómo empezó todo desde mis sueños, desde esa segunda vida, la Vida2, que todos tenemos y vivimos cuando soñamos y que es paralela a la de cuando estamos despiertos en la Vida1 pero en otra dimensión de la existencia, y que es igual de real como la 1. La una, la otra, ambas son reales, aunque entre ellas existe un alto muro para que no se interfieran.
Y comienzo a narrar tan extraordinaria y maravillosa historia a partir de una noche, en que en mis sueños me encontraba yo en un lugar paradisíaco en el que paseaban, y entre sí hablaban, transparentes espíritus cuyo cuerpo lo formaban sus virtudes y bellezas, porque cuerpos físicos no tenían, tan solo si a alguno reconocía era por sus emociones y virtudes positivas, a unos pocos con los que nunca había tenido relación los reconocí y a otros más de los que vi nunca supe quienes eran. Más de pronto, paseando ingrávida entre tan bellos jardines, un aura blanca, limpia y radiante como los blancos pétalos de una campana de flor que tañía en aquel perfecto jardín y cuya luz eclipsaba la del sol del Edén, una luz cuyo resplandor dejaba en todo su alrededor una impoluta niebla blanca a cuyo paso las flores se abrían para saludarla como a una diosa. Me cautivó aura tan bella como jamás hubiera visto ni en aquel mundo ni en este.
Pregunté a los dioses que cuidaban y gobernaban el Edén de Morfeo si era también una diosa de las de aquel vergel pero mirándome y sonriendo dijeron que muy bien lo habían sabido hacer puesto que te había impactado positivamente tal aura, que justo era lo que ellos habían previsto en sus reuniones. En sus asambleas habían decidido que aquella mujer y el nuevo que iba a llegar serían una pareja perfecta, vemos que no nos equivocamos, te ha cautivado. Esa aura que tanto te ha impresionado está aquí desde hace un corto tiempo buscando la tuya en este jardín, nos dijo ella, así que, ahora que al fin has venido no la hagas esperar más. Como gobernantes del Edén te adelantamos que habíamos decidido ya en el pasado que erais ella para ti y tú para ella pero tu prisa en estar demasiados años antes en la Vida1 y tu tardanza en el tiempo en llegar a nuestro Edén rompieron nuestros previstos planes para formar vuestra pareja en este Mundo2 y muy principalmente la que nos ilusionaba del Mundo1. Lo lamentamos, es verdad, porque sabemos que era una unión que habíamos elegido muy bien, era perfecta, y ahora nos encontramos con que no podremos hacer nada que lo solucione porque intervenir en la vida de terceras personas es algo que Zeus nos tiene prohibido.
Pero, veamos, ya que ambos sois adultos, con vuestras vidas encauzadas, con familias hechas, pero eso sí, que los dos sabíais que alguien había que tenía que haber estado en vuestras vidas pero que fatalidades del tiempo físico hicieron que no coincidierais, que no se alinearan vuestras vidas, ante algo así, ante algo así de fuerte e imponderable sí que vamos a poder concederos algo que tendréis que tratar con mucho tacto y cuidado y es que siendo que dichas tan grandes y tan perfectamente previstas y proyectadas por nosotros no vamos a permitir que no se vean hechas realidad aunque sólo fuese por ver si eran como pensábamos. Vamos a hacer que en la Vida1 os encontréis y personal y físicamente os conozcáis aunque por las circunstancias que ambos ya estáis viviendo no podréis llegar a nada estable ni duradero pero sí a disfrutar el uno del otro, tu de su belleza interior y exterior, de su marcada inteligencia, de su carácter, de su dulce voz, de su mirada, de su sonrisa y ella de tu espíritu abierto, nobleza, honestidad, sensibilidad, empatía, valor. Prepararemos todo y viviréis un poco de la vida de ensueño que os habíamos reservado, pero sólo por unos días, es decir, por un corto espacio de tiempo, este será el don que os podemos conceder. A cambio, siendo que una relación formal entre ambos en el Mundo1 ahora ya no os es posible veréis con dolor como se diluirán poco a poco los lazos que os estabais formado y todo se irá esfumando hasta desaparecer.
Nos gustará hacerlo porque parte de nuestro proyecto se habrá cumplido, nuestro proyecto con vosotros era que tuvieseis toda una larga vida de felicidad y alegrías como pareja del Mundo1, que todos recordarían y cantarían, pero al menos habremos conseguido que tuvieseis la dicha de conoceros, que veréis que no es poca.
Mi visita al Edén se repetía muchas noches, aún después de lo sucedido, y cuando me encontraba con alguno de los dioses me preguntaba:
-Ya la has conocido?
-Mi querido dios del Edén, que el Mundo1 es muy grande y no creo poder encontrarla.
-La encontrarás, está escrito.
Y dicho esto desaparecieron para siempre de mis sueños. Ya nunca más volví a ver el Edén ni a ninguno de ellos tampoco. Parecía que ya todo estaba dispuesto para lo que iba a suceder en la Vida1.
Mi princesa, si un día cayera en tus manos esta historia verás que, aunque sin poder frenar unas lagrimillas que felices corretean por mis mejillas cada vez que la leo, recuerdo y revivo una vez tras otra, uno por uno, cada momento que vivimos juntos y que quizá te haga también a ti revivirlos.
Ya te conté en bastantes ocasiones cómo empezó todo desde mis sueños, desde esa segunda vida, la Vida2, que todos tenemos y vivimos cuando soñamos y que es paralela a la de cuando estamos despiertos en la Vida1 pero en otra dimensión de la existencia, y que es igual de real como la 1. La una, la otra, ambas son reales, aunque entre ellas existe un alto muro para que no se interfieran.
Y comienzo a narrar tan extraordinaria y maravillosa historia a partir de una noche, en que en mis sueños me encontraba yo en un lugar paradisíaco en el que paseaban, y entre sí hablaban, transparentes espíritus cuyo cuerpo lo formaban sus virtudes y bellezas, porque cuerpos físicos no tenían, tan solo si a alguno reconocía era por sus emociones y virtudes positivas, a unos pocos con los que nunca había tenido relación los reconocí y a otros más de los que vi nunca supe quienes eran. Más de pronto, paseando ingrávida entre tan bellos jardines, un aura blanca, limpia y radiante como los blancos pétalos de una campana de flor que tañía en aquel perfecto jardín y cuya luz eclipsaba la del sol del Edén, una luz cuyo resplandor dejaba en todo su alrededor una impoluta niebla blanca a cuyo paso las flores se abrían para saludarla como a una diosa. Me cautivó aura tan bella como jamás hubiera visto ni en aquel mundo ni en este.
Pregunté a los dioses que cuidaban y gobernaban el Edén de Morfeo si era también una diosa de las de aquel vergel pero mirándome y sonriendo dijeron que muy bien lo habían sabido hacer puesto que te había impactado positivamente tal aura, que justo era lo que ellos habían previsto en sus reuniones. En sus asambleas habían decidido que aquella mujer y el nuevo que iba a llegar serían una pareja perfecta, vemos que no nos equivocamos, te ha cautivado. Esa aura que tanto te ha impresionado está aquí desde hace un corto tiempo buscando la tuya en este jardín, nos dijo ella, así que, ahora que al fin has venido no la hagas esperar más. Como gobernantes del Edén te adelantamos que habíamos decidido ya en el pasado que erais ella para ti y tú para ella pero tu prisa en estar demasiados años antes en la Vida1 y tu tardanza en el tiempo en llegar a nuestro Edén rompieron nuestros previstos planes para formar vuestra pareja en este Mundo2 y muy principalmente la que nos ilusionaba del Mundo1. Lo lamentamos, es verdad, porque sabemos que era una unión que habíamos elegido muy bien, era perfecta, y ahora nos encontramos con que no podremos hacer nada que lo solucione porque intervenir en la vida de terceras personas es algo que Zeus nos tiene prohibido.
Pero, veamos, ya que ambos sois adultos, con vuestras vidas encauzadas, con familias hechas, pero eso sí, que los dos sabíais que alguien había que tenía que haber estado en vuestras vidas pero que fatalidades del tiempo físico hicieron que no coincidierais, que no se alinearan vuestras vidas, ante algo así, ante algo así de fuerte e imponderable sí que vamos a poder concederos algo que tendréis que tratar con mucho tacto y cuidado y es que siendo que dichas tan grandes y tan perfectamente previstas y proyectadas por nosotros no vamos a permitir que no se vean hechas realidad aunque sólo fuese por ver si eran como pensábamos. Vamos a hacer que en la Vida1 os encontréis y personal y físicamente os conozcáis aunque por las circunstancias que ambos ya estáis viviendo no podréis llegar a nada estable ni duradero pero sí a disfrutar el uno del otro, tu de su belleza interior y exterior, de su marcada inteligencia, de su carácter, de su dulce voz, de su mirada, de su sonrisa y ella de tu espíritu abierto, nobleza, honestidad, sensibilidad, empatía, valor. Prepararemos todo y viviréis un poco de la vida de ensueño que os habíamos reservado, pero sólo por unos días, es decir, por un corto espacio de tiempo, este será el don que os podemos conceder. A cambio, siendo que una relación formal entre ambos en el Mundo1 ahora ya no os es posible veréis con dolor como se diluirán poco a poco los lazos que os estabais formado y todo se irá esfumando hasta desaparecer.
Nos gustará hacerlo porque parte de nuestro proyecto se habrá cumplido, nuestro proyecto con vosotros era que tuvieseis toda una larga vida de felicidad y alegrías como pareja del Mundo1, que todos recordarían y cantarían, pero al menos habremos conseguido que tuvieseis la dicha de conoceros, que veréis que no es poca.
Mi visita al Edén se repetía muchas noches, aún después de lo sucedido, y cuando me encontraba con alguno de los dioses me preguntaba:
-Ya la has conocido?
-Mi querido dios del Edén, que el Mundo1 es muy grande y no creo poder encontrarla.
-La encontrarás, está escrito.
Y dicho esto desaparecieron para siempre de mis sueños. Ya nunca más volví a ver el Edén ni a ninguno de ellos tampoco. Parecía que ya todo estaba dispuesto para lo que iba a suceder en la Vida1.
Una inesperada Love Story. Por Guillermo Piquer. Navidades 2022

No hay comentarios:
Publicar un comentario