A medida que crecí me volví más amable y menos crítico conmigo mismo.
Poco a poco me fui convirtiendo en mi propio amigo pues me estuve dando cuenta de que soy con quien voy a convivir siempre, mejor si nos llevamos bien.
Ya no me culpo por comer galletas fuera de horas, o por no tener hecha aún mi cama, o por comprarme algo tonto que no necesitaba porque creo que ya me he ganado el derecho a ser desordenado o extravagante y vivir como yo quiera. Vi a muchos queridos amigos abandonar este mundo demasiado pronto, antes de darse cuenta de la gran libertad que conlleva entender eso a tiempo.
¿Quién me reñirá si decido leer, trasnochar o jugar en mi ordenador o estar con mis aficiones hasta las cuatro de la mañana y dormir hasta el mediodía? Y si alguien pretende reñirme ¿cuál será la razón que aportaría que fuese capaz de convencerme?. ¿Crees que a estas alturas puedes decirme lo que he de hacer?. ¿Y de verdad crees que te iba a hacer caso?. ¿Porqué tendría que obedecer a quien pretenda imponerme sus normas y no reírme directamente en su cara?
¿Quién me echará en cara si me place quedarme en la cama o frente al televisor todo el tiempo que quiera?
Aunque lo tenga que hacer sólo bailaré con esos éxitos maravillosos de los años 60's, 70's y 80's y al cabo de otro poco lloraré, si lo deseo, por un amor perdido, por un amor no correspondido, por un amor imposible, por un amor que no supe conservar, por un amor que desearía que se realizase porque sigo vivo y con ilusiones pues las ilusiones son lo que hacen que mi alma siga viva… pero si quiero o si se apoderan de mí mis sentimientos pues lloro si eso es lo que deseo sin tener que darle explicaciones a quien me esté viendo.
Si quiero, caminaré por la playa mojando mis pantalones hasta más allá de las rodillas o me dejaré caer en el agua para que las olas me acunen, así, con abandono, hasta que el mar me deje en la arena de la orilla, a pesar de las miradas de incomprensión de otros. Da lo mismo, no lo van a entender, pero si tienen suerte lo entenderán con el paso de los años. Ellos también lo harán, ojalá estén tan vivos como para necesitar hacerlo.
Se que a veces algo de lo que tenía que hacer se me olvida pero no importa, no sería tan esencial para seguir viviendo, aunque tampoco tengo la certeza de que se me haya olvidado o de que no me importara recordarlo. Creo que hay algunas cosas en la vida que mejor deberían olvidarse, las negativas, pero las positivas nunca, son las que te hacen ilusionarte. Recuerdo las cosas importantes, siempre.
Por supuesto, a lo largo de los años, mi corazón se ha roto más de una vez, incluso después de esos sesenta y cinco, pero los corazones rotos nos dan fuerza, comprensión, compasión. Un corazón que nunca ha sido roto, que nunca ha sufrido es inmaculado y estéril, y nunca llegará a conocer la alegría de ser imperfecto.
Tengo la suerte de haber vivido lo suficiente como para tener mi cabello gris y mi risa juvenil grabada para siempre en los surcos que han ido marcándose en mi cara. En tu formación nadie te lo dijo pero vendrá un día en que esos surcos de tu cara, esa piel agrietada, esa sonrisa permanente que hiciste tuya, esa mirada tan acogedora que tendrás será tu principal patrimonio que siempre estarás dispuesto a compartir y disfrutar con los demás.
Muchos nunca se rieron, no tuvieron tiempo de hacerlo, lo dejaron para más adelante y se les hizo tarde. Otros no llegaron a querer de verdad, con el corazón, a nadie, ni cuando entendieron que la vida sólo era eso, se les hizo tarde, no pudieron sentir tan profunda felicidad. Y es que muchos no llegaron a entender que cuando los cabellos se vuelven plateados es hora de tener sabidas todas estas cosas de la vida.
Sabes? A medida que se envejece, es más fácil ser positivo. Te importa menos lo que piensan los demás. Yo ya no me cuestiono. Me gané el derecho a estar equivocado. Me gusta tener mis cabellos plateados. Me gusta ser la persona en la que me convertí. No viviré para siempre, eso lo se, pero mientras esté aquí, no perderé el tiempo lamentando lo que pudo haber sido y no fue, menos aún preocupándome por lo que será porque a lo mejor ni lo veo. Eso sí, mis ilusiones seguirán siendo mi estandarte.
Y si me apetece tomaré café todos los días. Y si puedo tomaré ese café con alguien a quien quiera. Y si puedo tomaré ese café con alguien que me quiera. Y si puedo tomaré ese café a secas, bien amargo, para que me recuerde la bendición que tuve al poderlo haber tomado con esa persona.
Pero, sabes? nunca cambiaría mi maravillosa y amada vida por la de otro, nunca cambiaría a mi familia, a mis increíbles amigos por unas canas menos o por un vientre más plano. Adoro mis canas.
Guillermo Piquer. Mayo 2021
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario