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17/01/2023

EL BESO EN LA LUNA. La leyenda de Selene


Para los que no hayan tenido la ocasión de fijarse en este detalle os lo remarco en esta imagen El Beso en la Luna. Alrededor de él existe también una leyenda, la leyenda de la diosa Selene y de su amante Endimión

 

En la mitología griega Selene, diosa de la Luna, fue protagonista de muchas historias de amor. Hermana de Helios, el Sol, y de Eos, la aurora. Su romance más profundo fue el que tuvo con Endimión, de origen divino, nieto de Zeus.

Endimión, que había ocupado el trono de Elida, fue destronado y buscó refugio en el monte Larmos dedicándose al pastoreo y a la contemplación de los astros del cielo cuando el astro padre, el Sol, por los montes se escondía. En aquellas largas vigilias del sueño el joven pastor miraba y miraba a la tan lejana y cercana Luna que alumbraba durante largas horas su soledad.

Al llegar la noche caía en un reparador y profundo sueño en la cueva que habitaba, aunque si el tiempo era bueno gustaba de dormir junto a la entrada de su cueva despojado de las pocas ropas que por el día del sol le protegían, mientras contemplaba a Selene que se había ido convirtiendo en su amada deseada. Desde allí nutría los deseos de su corazón con el amor secreto que le profesaba, hasta caer dormido.

Selene no sabía de lo referente a ese amor pero una mágica noche de luna llena bajó a la tierra, vio dormido y desnudo al joven Endimión en la entrada de la cueva, le gustó y le amó. Desde entonces la diosa le visitó todas las noches en que hubiera luna, le infundía el sueño para siempre encontrarlo dormido, y se recostaba junto a él, despacio, sin despertarle. Así, dormido él y despierta ella, durante mucho tiempo lo estuvo amando. Los hijos que con él tuvo son ahora estrellas, de las más brillantes y hermosas que tiene la noche.

La diosa Selene ignoraba el amor y la fascinación que despertaba en el pastor y el pastor ignoraba que durante el sueño se convertía en objeto de amor de la diosa. Y así fue hasta que una noche en que la luna se eclipsó Endimión despertó en pleno acto de amor. Y de esta forma fue como supo que la diosa Selene, a quien él adoraba, también se había enamorado de él y le había convertido en su amante. Ante el descubrimiento de tal coincidencia la felicidad les envolvió aunque al tiempo nació en Endimión el temor de perder a su amor, de que Selene se cansara de él y lo abandonara, pues era mucho el tiempo que ya lo tenía. Le pidió a Selene que le concediera la juventud eterna para ser así siempre su amante. Ella, ante tan interesante propuesta, intercedió ante Zeus que decidió que ni sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido ni mientras Selene lo estuviese amando, sólo cuando siendo de día y no estuviese amando a Selene le transcurriría.

Selene, con inteligencia femenina de diosa, burló las concesiones de Zeus que les perjudicaban y en su ingenio decidió llevarse a Endimión a sus dominios de las perpetuas noches, a su reino de la Luna, en donde al no estar nunca jamás el día,  su amante, despierto o dormido, nunca envejecería. Desde entonces, desde tan remota antigüedad, Selene y Endimión, han estado a disposición el uno del otro en la belleza eterna de la noche.

Y ahora, que me preguntabas quienes son los dos amantes que se ven en la Luna, ya te puedo responder y puedes saber, que son ellos, la diosa Selene y su amante Endimión que estarán besándose y amándose para siempre por una pura historia de amor secreto de ambos que un día estalló.

Cuando mires la luna recuerda que allí se alberga la hermosa historia de amor de la diosa Selene.

Un relato fundamentado en leyendas de la mitología griega por Guillermo Piquer. 2015.

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