Ayer, dentro del ciclo Burriana Negra, tuve la oportunidad de volver a ver, una vez más, Casablanca, esta vez en pantalla grande. Ahhhhhh, una hemorragia de placer como cada vez, y he pensado escribir algo sobre ella, contando también anécdotas. No necesariamente hay que ser un gran aficionado al cine para sentir la curiosidad de conocer un poco por dentro esto de las producciones cinematográficas.
Dice la crítica que la consideran como la más grande entre las grandes, como la obra maestra absoluta, un icono de la historia del cine que cautiva con un guión sublime sembrado de diálogos insuperables, envuelto en una dirección, puesta en escena e interpretaciones mágicas, que alcanzan el techo del séptimo arte. Puede que nunca se haga una película mejor.
Durante la segunda guerra mundial (1939-1945) Casablanca era una ciudad del Marruecos francés a la que llegaban huyendo del nazismo gentes de todas partes. Llegar era fácil pero salir era casi imposible, especialmente si el nombre del fugitivo figuraba en las listas de la Gestapo. En esta ocasión, el objetivo de la policía secreta alemana era el líder checo y héroe de la resistencia Victor Laszlo, cuya única esperanza de escape es Rick Blaine, propietario del Rick’s Café y antiguo amante de su mujer Ilsa. Ante las negativas de Rick en ayudarles Ilsa se ofrece a quedarse con él a cambio de que ayude a marchar a su esposo Laszlo. Rick deberá elegir entre su propia felicidad o el idealismo que rigió su vida en el pasado.
Interpretando los principales papeles Humphry Bogart como Ricky, Ingrid Bergman como Ilsa, Paul Henreid como Victor Laszlo, Claude Rains como Prefecto de policía de Casablanca, Conrad Veidt como el mayor Strasser de la Luftwaffe, Sydney Greenstreet propietario de un club de la competencia…
El guión está basado en la obra de teatro “Everybody comes to Rick’s coffee” (Todo el mundo viene al café de Ricky), de Murray Burnett y Joan Alison, que dicho sea de paso nunca se puso en escena. Drama romántico estrenado en 1942 no fue algo a tener en cuenta en las fechas de su estreno, de hecho el analista literario de la Warner Brothers que previo a la compra de los derechos leyó la obra la calificó como “una tontería sofisticada”, aunque pareciéndole factible para ser llevada a cine le dio el visto bueno. El productor Hal B. Wallis pagó 20.000 dólares USA por el guión. Al proyecto de película se le dio el nombre de Casablanca, quizá en un intento de imitar y conseguir el éxito de la película Argel, de 1938.
Era la época dorada en que había diez o doce estrenos al año, de hecho Casablanca fue rodada en dos meses, junio y julio de 1942. Con todas sus escenas desarrolladas dentro de los estudios, excepto la secuencia de la llegada del mayor Strasser, que se realizó en el aeropuerto Van Nuys de Los Angeles (California) no despertó demasiado interés entre el gran público aunque al poco tiempo se empezaron a valorar todos sus aspectos, desde la interpretación, el guión, los diálogos, la transmisión de valores humanos y morales, la música, la fotografía, etc y se fue situando entre los primeros puestos de las buenas películas del momento.
Como curiosidades diremos que hubo algunos problemas en la producción. Por ejemplo, la estatura de la sueca Ingrid Bergman sobrepasaba en cinco centímetros a Bogart y con este motivo, en las escenas en que aparecían juntos, Bogart estaba sobre varios ladrillos si era de pie o sentado sobre varios cojines si estaban sentados. Ese es el motivo en que en ningún momento se les vea juntos y completos a la Bergman y Bogart.
Cuando ya estaba todo filmado el productor decidió que la película acabase con una frase “Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship” -Louis, pienso que éste es el comienzo de una bella amistad-, y Bogart fue llamado un mes después de finalizada la filmación para decir (doblar) la frase en la escena final. Hubo también que lidiar con las decisiones del censor de Hollywood sobre el hecho de que se pidieran favores sexuales a cambio de los visados, o que Rick e Ilsa hubiesen dormido juntos en París.
El director de fotografía, el mismo que el de “El halcón maltés”, como todos, magnífico. Ingrid Bergman fue tomada siempre por su perfil izquierdo, el preferido de ella, y en muchos momentos se aplicaba a la cámara un filtro suavizador para hacer que sus ojos destellaran y darle una apariencia triste, tierna y nostálgica.
La música fue escrita por Max Steiner, que había saltado a la fama por la música de “Lo que el viento se llevó”. Para Casablanca la música la basó en La Marsellesa, himno nacional francés, transformándolo en cada momento para que reflejase las situaciones que se narraban.
Excepcional y lleno de emoción el duelo de canciones en que compiten los alemanes “Die Wacht am Rhein”(segundo himno nacional alemán) acompañados por un piano y “La Marsellesa” interpretada a todo pulmón por una orquesta completa con los clientes del Rick’s coffee. “El tiempo pasará” es otra de las famosas canciones de la película.
Premios Oscar 1943, tres. Al mejor guión adaptado, al mejor director y a la mejor película. Fue nominada para otros cinco.
La cosa acabó en que al productor Wallis le pareció mal que saliese a recoger el Oscar a la mejor película el Presidente de la Warner Brothers y no él, lo cual hizo que se rompiese la relación entre ambos, y también con la Warner Brothers, en abril de ese mismo año.
Y después de 72 años (cuando lo publico aquí ya son más de 80 años) es la película icono del cine que apetece ver cada vez que se puede.
Guillermo Piquer. 2015

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